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Siete alcaldes del Jiloca exigen mejores trenes y vías para rentabilizar la línea Teruel-Zaragoza

Se oponen a la supresión de paradas en sus pueblos propuesta por el Gobierno aragonés. Reclaman que se modifique el trazado de Caminreal a Cariñena, como estaba previsto

Alcaldes de siete núcleos de población del Valle del Jiloca mostraron ayer en Calamocha su total oposición a que se supriman paradas del tren en la comarca y reclamaron un ferrocarril más moderno para hacer competitiva la línea de tren Teruel-Zaragoza, actualmente con pocos viajeros y muy deficitaria.

Aunque la DGA ha hecho marcha atrás en su propuesta de eliminar las paradas de Navarrete, Lechago, Cuencabuena, Ferreruela, Villahermosa del Campo, Badules y Villadoz -todas las que hay entre Calamocha y Villarreal de Huerva (Zaragoza)- el temor a perder algún día este medio de transporte, vital para el desarrollo social y económico de la zona, se ha instalado entre la población, que ha decidido no quedarse parada ante esta amenaza.

Los alcaldes fueron convocados por la coordinadora ciudadana Teruel Existe en un intento de aunar esfuerzos y lograr una postura común en el Jiloca a favor del desarrollo del ferrocarril. Acudieron los de Lechago y Navarrete -pedanías de Calamocha- Fernando Soler y Pedro Hernando, respectivamente; el de Villahermosa, José Antonio Ramo; el de Ferreruela, Mariano Marzo, y los representantes municipales de Cucalón, Lagueruela y Badules (Zaragoza), que son Basilio Herrero, Jesús Hernández y Alejandro Espinosa, por el mismo orden.

Teruel Existe expuso la situación del tren en la provincia -poco halagüeña, según la plataforma- y ofreció a los alcaldes del Jiloca toda su infraestructura y experiencia reivindicativa "para evitar que ahora se lleven el tren, luego, los médicos; después, los colegios y al, final, alguien nos diga que el último apague la luz".

Los alcaldes se mostraron conformes con los planteamientos de la plataforma y acordaron emitir un comunicado conjunto de rechazo a la supresión de paradas y estudiar la creación de una 'mesa de seguimiento' en la que periódicamente se analicen las carencias de los pueblos y se busquen soluciones. "Hemos de luchar por este Regional -dijo el alcalde de Lechago-, que nadie nos lo quite, porque algunos no tienen otra opción de transporte y su desaparición aceleraría la emigración".

Una de las medidas reclamadas es la puesta en servicio de trenes TRD basculantes de la serie 599 en lugar de los TRD 598 que funcionan en la línea y que llegaron tras ser desechados en otras comunidades autónomas. Al desarrollar un 30% más de velocidad en las curvas, se ganarían 45 minutos en el viaje Teruel-Zaragoza y 60 en el trayecto Teruel-Valencia.

Exigieron mejoras en los tramos Caminreal-Ferreruela y Villarreal (Zaragoza)-Cariñena (Zaragoza), pues aquí las obras de la línea de velocidad alta consistieron en un arreglo de las vías pese a que el proyecto contemplaba variantes e incluso un túnel entre Villarreal y Cariñena. En esta zona, los trenes no pueden ir a más de 80 kilómetros por hora. Por último, piden que se agilicen las obras de instalación de sistemas de seguridad telemáticos, que permitirán reorganizar el tráfico en una línea de vía única en la que, cuando dos trenes se cruzan, uno debe esperar.

"Este va a ser un trabajo largo. Iremos dando pequeños pasos, pero constantes, para no perder nuestros servicios", dijo el alcalde de Badules, Alejandro Espinosa.

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