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Dos bloques de roca aportan fósiles del mayor dinosaurio de Europa

Los paleontólogos extraen en Dinópolis vértebras y costillas de areniscas procedentes del yacimiento de Riodeva, donde apareció en 2003 un ejemplar que medía 38 metros de largo.

Los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Dinópolis han comenzado a extraer los primeros fósiles de dinosaurio -la mayoría pertenecientes con toda probabilidad al Turiasaurus Riodevensis-, que se encontraban incrustados en los dos enormes bloques de arenisca extraídos el año pasado con una grúa del yacimiento de Barrihonda-el Húmero, en Riodeva. De momento, se han extraído de la roca algunas vértebras y costillas, aunque la pieza estrella, el hueso sacro del gigantesco reptil descubierto en 2003, sigue incrustada.

Cinco expertos trabajan desde comienzos del verano en el laboratorio de Dinópolis, en Teruel, dos de ellos dependientes de la Fundación y los otros tres restantes contratados por el Gobierno de Aragón. Se trata de dar un fuerte impulso este año a las labores de restauración, análisis y estudio de todos los restos localizados en las excavaciones que se han desarrollado los últimos años en el enclave en el que se descubrió al dinosaurio más grande de Europa. Y entre las actuaciones más sobresalientes figura la de liberar los fósiles incrustados en los dos enormes bloques, de unas 2,5 toneladas de peso cada uno, que se trasladaron el pasado verano desde el yacimiento de Barrihonda a Dinópolis. La gran dureza de estas piedras impidió que los restos fósiles fueran extraídos en el propio asentamiento paleontológico de la forma habitual.

El hueso sacro del Turiasaurus -probablemente el fósil de mayores dimensiones de los que se encuentran en las dos rocas- ya comienza a apreciarse, aunque aún le falta un pequeño empujón para desprenderse de los sedimentos que le atenazan. Ya se conocía la existencia en la piedra de este hueso plano, lo mismo que se sabía que había vértebras y costillas. El director de la Fundación, Luis Alcalá, señaló que la mayoría de las piezas estaban ya identificadas, "pero eso no quita que pueda haber alguna sorpresa".

Diversidad de herramientas

De momento, los paleontólogos trabajan en las rocas que parecen estar abiertas por la mitad, después de haber utilizado las herramientas más pesadas para partir los fragmentos más duros. "Conforme se va llegando a los huesos se va entrando en detalle y utilizando instrumentos más finos", explicaba Daniel Ayala, quien precisaba que hasta ahora se han podido liberar vértebras y costillas, con toda seguridad, pertenecientes al Gigante de Riodeva.

Con bisturíes o percutores, los paleontólogos manipulan los bloques de arenisca ante la atenta mirada de los numerosos turistas que estos días visitan el parque temático de Dinópolis, uno de cuyos corredores está separado del laboratorio de la Fundación únicamente por una luna de cristal. "Ya estamos acostumbrados a trabajar mientras nos miran", comentaba Ana González. Su compañero, Daniel Ayala, subrayaba que, a pesar de los turistas, siempre resulta más cómodo trabajar bajo techo, "sin el calor ni el viento que soportas en las excavaciones. Te permite un ritmo más constante".

En la Fundación confían en que todos los fósiles puedan haberse desprendido de las rocas a finales de este año. Será entonces el momento de restaurar, estudiar y analizar las piezas extraídas, que aportarán una mayor información sobre el modo de vida del gigante de Riodeva y de otros saurópodos de su especie. Concretamente, el hueso sacro es fundamental para conocer los rastros de estos animales y, a su vez, determina cómo era su actividad, si caminaban rápido o lento o si se desplazaban solos o en grupo.

El dinosaurio gigante, bautizado Turiasaurus Riodevensis, es un enorme ejemplar que, según su húmero descubierto en Riodeva, de 1,79 metros de longitud, mediría 38 metros de longitud, desde el cráneo a la cola. El tirón turístico derivado de este hallazgo ha disparado la afluencia de visitantes a la localidad. El Ayuntamiento busca ayuda para duplicar la capacidad del albergue municipal, que, con 22 camas, se ha quedado pequeño.

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