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TERUEL

Concud pide agilizar la construcción de su nueva subsede de Dinópolis

La localidad, rica en fósiles de mamíferos del Mioceno, inauguró ayer tres murales de cerámica inspirados en motivos paleontológicos y que han sido elaborados por 14 mujeres

Concud, barrio pedáneo de Teruel conocido en el mundo científico por sus yacimientos paleontológicos ricos en fósiles de mamíferos, quiere agilizar la construcción en su término de una nueva subsede de Dinópolis.

El alcalde, José María Gómez, señalaba ayer, tras las inauguración de tres murales cerámicos representativos de sus restos paleontológicos, que el acondicionamiento de este centro, que cerraría el ciclo de la ruta de Dinópolis, se retrasa más de lo previsto y confió en que el Gobierno de Aragón acometa lo antes posible la habilitación de esta nueva subsede que permitiría una mayor proyección de la localidad.

Según dijo, hace ya tres años que el Ayuntamiento cedió al Gobierno de Aragón los terrenos del Barranco de las Maravillas, uno de los dos yacimientos junto con el Cerro de la Garita en el que se descubrió la mandíbula del cánido más antigua del continente llamado Urasia. Gómez indicó que este espacio se cedió por cinco años, "pero a este paso será necesario firmar un nuevo convenio porque ya habrá cumplido el plazo".

Concud ya tiene seis murales paleontológicos diseminados por distintos puntos del casco urbano. Ayer se inauguraron los tres últimos paneles que, como siempre, han sido elaborados por los vecinos del pueblo: un grupo de catorce mujeres ha participado en el aspecto artístico y los hombres se han encargado de las cuestiones técnicas. La fundación Dinópolis ha colaborado estrechamente con esta actuación y asesora a los vecinos para la representación de las figuras, que reproducen la fauna que poblaba esta zona hace siete millones de años.

Los murales de cerámica, una iniciativa surgida hace cuatro años y mediante la cual Concud pretende recordar el importante legado paleontológico que se esconde en su subsuelo y parte del cual ha salido a la luz en forma de restos únicos, se han instalado en diferentes lugares. El más grande de los cuales, y ante el que se concentraron ayer las autoridades y todos los vecinos del barrio, luce en el parque de Morritón. Representa la imagen de una especie similar al actual jabalí, negro como el betún, y está realizado en relieve y a tamaño natural.

"Mide 1,80 metros de largo por 1,90 metros de alto y reproduce un animal que pesaba 350 kilos. Se ha hecho con una nueva técnica que nos gusta más que la anterior y que esperamos poder continuar en otras ediciones", señalaba el alcalde, José María Gómez. Con este mismo método artístico, que ha contado con la tutela del ceramista Fernando Torrent, se ha ejecutado un segundo mural dedicado a un cánido. Sus dimensiones son un metro de largo por cincuenta centímetros de alto, y está en la escalinata del Ayuntamiento.

El tercer panel, cuya ejecución ha seguido el mismo procedimiento que los elaborados años atrás, recrea la imagen de una especie de ciervo, y mide 1,40 metros de alto por 70 centímetros de largo. Se exhibe en el parque de la pista polideportiva. Gómez dijo que para poder acometer esta iniciativa, se han buscado subvenciones en las instituciones, y destacó el esfuerzo conjunto de todo el pueblo. "Así, como hemos participado todos, los murales se cuidan más", concluyó el alcalde.

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