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La crisis económica llena este verano los municipios del Bajo Aragón

Las vacaciones se disfrutan este año en el pueblo. Muchas localidades doblan su población, lo que genera beneficios para la economía local, pero también problemas de servicios

La mayoría de municipios bajoaragoneses experimentan durante todo el verano un importante incremento en su número de habitantes, que en muchos casos regresan al pueblo de sus orígenes debido a la celebración de las fiestas patronales.

Es una manera tradicional de pasar el verano que este año adquiere unas connotaciones distintas debido a la crisis económica que se está instalando y que empieza a dar sus primeros coletazos. En líneas generales, se observa un retraimiento del consumo. Sin embargo, el Bajo Aragón sale beneficiado de ello. La Tierra Baja actúa en estos casos como refugio seguro para el turista regional y nacional que desea disfrutar sus días de asueto sin que su bolsillo salga demasiado perjudicado.

Varias localidades destacan sobremanera en la recepción de visitantes en el período estival: Fórnoles, Arens de Lledó, Ráfales, La Cerollera, Belmonte de San José, Castellote, Samper de Calanda, Urrea de Gaén, o Las Parras de Castellote están entre las más significativas. Algunas de ellas experimentan un vertiginoso aumento estival que hace que se multiplique su población, lo que provoca un mayor dinamismo de la economía local, pero también que surjan problemas derivados de forma directa o indirecta, como son garantizar el abastecimiento de agua, el incremento de residuos urbanos o la masificación de vehículos en muchas de las calles que el resto del año aparecen inmaculadas.

"Dan vida al pueblo"

Este es el caso de Castellote, que en el período invernal cuenta con unos 600 vecinos. Sin embargo, durante escasas semanas al año, la cifra se multiplica por tres hasta alcanzar los 1.800. "En estos momentos tenemos las bombas de agua funcionando todo el día para dar abasto", explicó María Ángeles Carceller, teniente alcalde del pueblo, que también presenta algunos problemas derivados de la falta de aparcamientos que se incrementa por su especial orografía. Surgen, asimismo, otras dificultades como la de los residuos urbanos, que se soluciona "intensificando la recogida", indicó Carceller.

En el Matarraña se observan igualmente los efectos. Arens de Lledó pasa de tener unos 240 habitantes empadronados a más de 400. "Este año no esperamos problemas de agua porque ha llovido bastante, pero el año pasado sí que los tuvimos porque aumenta mucho el consumo en verano", explicó su alcaldesa, María Teresa Querol, que, no obstante, está "encantada" de recibir a los visitantes ya que "dan vida al pueblo".

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