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Teruel

TERUEL

El 15% de los médicos especialistas del hospital Obispo Polanco son extranjeros

Su llegada ha paliado los problemas por falta de personal, pero aún hay 10 plazas vacantes de un total de 120.

La incorporación de médicos de otras nacionalidades al hospital Obispo Polanco de Teruel, un 15% del total de la plantilla, está reduciendo los graves problemas que por falta de personal registran algunos servicios de este centro sanitario, al que están adscritas unas 90.000 personas, es decir, la población que reside en la mitad sur de la provincia y la de algunos municipios de otras provincias limítrofes, como Guadalajara y el enclave valenciano del Rincón de Ademuz.

Así lo afirmaron esta semana varios facultativos del Obispo Polanco, para quienes la llegada de médicos extranjeros ha supuesto un alivio respecto de la gran carga de trabajo que soportaban y la posibilidad de compartir las guardias con un mayor número de compañeros.

"Para nosotros, estos médicos han sido la vida, porque no había personal que pudiera hacerse cargo de las guardias del Servicio", declararon las pediatras Maite Valero y Cristina de Miguel. Por su parte, el jefe del Servicio de Anestesiología, José Prats, afirmó que sin los facultativos extranjeros que han llegado en los últimos años "hubiéramos tenido que bajar la persiana y cerrar el Servicio, porque nos faltaba bastante personal".

Venezolanos y libaneses

En la actualidad, casi una veintena de los 120 médicos especialistas son extranjeros. Entre otros, hay cuatro venezolanos en el área de Anestesia, uno más en Ginecología, otro en Traumatología y un séptimo en Pediatría. En Medicina Interna la plantilla se ha completado con un colombiano y un segundo facultativo de esta nacionalidad ha sido adscrito a Medicina de Familia. También hay un libanés y un sirio trabajando en Cirugía.

Muchos de estos especialistas han sido buscados y propuestos a la dirección del centro sanitario por los propios facultativos turolenses, que intentan paliar de alguna forma la falta de médicos que afecta a este hospital, alejado de Zaragoza y situado en una ciudad con poca población. Algunos de ellos vienen tras haber trabajado varios años en hospitales de Madrid o de otras grandes ciudades con contratos más precarios que el que se les ofrece en Teruel. En todos los casos tienen homologado su título de médico general y están a la espera de que ocurra lo mismo con el de especialista.

Luis Baroni es uno de los médicos venezolanos que trabaja en el Obispo Polanco. Él y su mujer, también especialista, llevan ocho años en el Servicio de Anestesiología y se encuentran muy a gusto. Solo lamenta que no se valore oficialmente en España su experiencia de 30 años en total en el mundo de la anestesia, un largo periodo en el que ha tenido tiempo, incluso, de ejercer la docencia universitaria. Ahora, no comprende por qué a corto o medio plazo deberá realizar un examen para poder homologar su título de especialista.

"Llevo 30 años poniendo anestesias. ¿Qué más puedo decir? Esta es un área en la que no se puede trabajar sin tener conocimientos. Se notaría demasiado", reprochó. "Cumplo todos los requisitos, salvo el examen de homologación, pendiente de realización", concluyó.

Esta opinión la comparte el jefe de Anestesiología, José Prats, quien no duda en señalar que "el Servicio funciona gracias a estos médicos venidos de otros países, ¿por qué poner trabas a especialistas ya formados?".

Pese a la llegada de facultativos extranjeros, algo más de un 8% de la plantilla de especialistas del Obispo Polanco permanece sin cubrir. Hay plazas vacantes en Urgencias, Cardiología, Cirugía y Pediatría, mientras que en Neurología no aumenta el número de profesionales (2) desde hace 20 años.

Algunos médicos reclaman la unificación de las bolsas de trabajo de todos los hospitales de Aragón para evitar que muchos profesionales se niegen a trabajar en la provincia de Teruel. Añaden que los sanitarios de Teruel resuelven los problemas surgidos por falta de personal asumiendo una mayor carga de trabajo.

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