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"El problema es la escasez de agentes, falta de presupuesto y mala organización"

"Siempre que se cierra un cuartel es por escasez de plantilla, falta de presupuesto y mala organización". Así de tajante y claro se muestra Juan José García Calvo, secretario general federal de la Asociación Unificada de la Guardia Civil en Aragón (AUGC). El primer motivo, según explica, es que existen órdenes taxativas de que no se hagan horas extras porque los presupuestos no llegan para pagarlas. De esta forma, cuando un guardia ha cumplido las 37 horas y media que tiene de contrato se va a su casa, y como no hay plantilla suficiente para hacer todo el horario, los responsables optan por cerrar por las tardes los puestos más pequeños y dejar uno que cubra los servicios de una amplia área.

"Si se pagaran las horas extras, la gente preferiría hacer el exceso en vez de cogerse el día de libranza. Pero al no ser así, se quedan sin personal y cierran", manifestó.

No obstante, Juan José García considera que el problema es el sistema de organización, que data del siglo pasado, y que en la actualidad, con la mejora de los medios de comunicación y transporte, debería tenderse a unificar y centralizar los acuartelamientos y eliminar los más pequeños.

"No tiene sentido que haya puestos, próximos entre sí, con tres o cuatro guardias, que no pueden moverse porque tienen que cuidar el cuartel y, de todas, formas, cuando hay una incidencia deben llamar a la central para que envíe la patrulla más cercana que esté libre. Es absurdo. Es desperdiciar el personal", explica.

El secretario de la AUGC recuerda que desde su asociación apuestan por la creación de un puesto en cada cabecera de comarca, en el que se aglutinen todas las especialidades del Cuerpo, desde la Policía Judicial, hasta Tráfico, pasando por Seguridad Ciudadana, Seprona y Armas, bien dotados de personal y medios materiales para poder dar respuesta a los conflictos e incidencias que puedan surgir en cada pueblo. Esta sería una forma de garantizar que hubiera un mayor número de patrullas en servicio, con mejor capacidad para desplazarse en un tiempo menor. "Ahora los tiempos de reacción son desastrosos", afirma.

Opiniones contrapuestas

No obstante, considera que este planteamiento tiene muchos detractores, sobre todo entre los alcaldes de las localidades que ya tienen un cuartel. A su juicio, habría que explicarles la situación y hacerles ver que la solución no es tener un puesto con tres guardias de los que no se puede disponer. "Además -añade- cuando tienen un problema serio no van al cuartel, sino que avisan por teléfono y va la patrulla más cercana".

Juan José García señala que la situación no es igual en las tres provincias y que la que está peor tratada es Huesca. "Allí hay muchos problemas de escasez de plantilla, cuarteles ruinosos o dependencias provisionales no aptas para el servicio", manifiesta. Una de las causas, en su opinión, es que Huesca es una comandancia de paso y que no a todo el mundo le viene bien un destino en un pueblo de montaña y los agentes cambian en cuanto tienen oportunidad.

Sin embargo, insiste en que el problema del cierre de cuarteles por las tardes se solucionaría con partidas presupuestarias y con más personal.

En Aragón, está a punto de crearse la primera unificación entre los cuarteles del barrio zaragozano de Casetas y Utebo, ambos lugares están a apenas cinco kilómetros de distancia. Las obras comenzaron en marzo. Se trata de unas instalaciones a medio camino entre los cuarteles y las comandancias que ya están en funcionamiento en otras comunidades autónomas.

El centro ubicado en Utebo contará con 40 agentes que se especializarán en la investigación y la prevención de delitos, así como en la atención al ciudadano 24 horas al día.

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