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TURISMO

Playas de interior con paisaje aragonés

Los pantanos de Aragón no suelen ser contemplados por la mayoría como un lugar donde pasar parte de su tiempo libre, a pesar de que ofrecen la posibilidad de bañarse, pescar o practicar deportes náuticos. Todo con precaución, eso sí.

Playas de interior con paisaje aragonés
Playas de interior con paisaje aragonés

Si uno piensa en un lugar en el que disfrutar del agua en su tiempo libre, posiblemente le vendrán a la mente las piscinas y la playa, no así los pantanos. En este sentido, los embalses, aunque desde luego tienen su público, son los grandes desconocidos. En Aragón la oferta es amplia y a continuación se muestra una lista con diez de las opciones que se pueden escoger este verano. Para darse un chapuzón, siempre con la debida cautela y cuando esté permitido (por desgracia, el pasado julio murieron tres miembros de una familia en la presa de Santolea, en Castellote, por bañarse en una zona peligrosa), pescar, navegar o practicar deportes náuticos. Y con el valor añadido de estar en 'paraísos' naturales.

En Huesca, el pantano de Barasona es la pieza de regulación más importante del río Esera. Existen dos zonas habilitadas para el baño en las orillas. La más conocida está situada en La Puebla de Castro, junto a la N-123-A. Lleva abierta casi 40 años y su situación, al lado de la carretera y a poco más de un kilómetro de la presa, y su oferta lúdica complementaria hace que sea muy visitada por gente de los pueblos, las urbanizaciones, hoteles y cámpines cercanos. Se recomienda evitar espacios no señalizados cuando empieza a descender el nivel de las aguas (el lodo puede jugar malas pasadas). En la margen izquierda, más escondida, se encuentra la Base Naútica de Graus, a la que se accede desde el desvío de la N-123 que conduce a la embotelladora de Aguas de Ribagorza.

En el de Lanuza, ubicado en el valle de Tena, es posible desarrollar actividades náuticas, vela y remo presentes en el embarcadero Suscalar, de gestión privada y el único del valle. Hay alquileres de piraguas, canoas canadienses, hidropedales, 'windsurf' y vela ligera. La capacidad es de unas 50-60 personas a la hora. No muy lejos del citado pantano, el de Búbal ya no tiene embarcadero, lo que ha puesto coto al ocio. El motivo, el mejillón cebra. Una señal del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino indica que la navegación está "temporalmente suspendida", por la presencia del molusco.

El embalse de La Sotonera atrae a cientos de aficionados al 'windsurf' o la navegación a vela por ofrecer unas aguas tranquilas. La Federación Aragonesa de Vela dispone de unas instalaciones desde donde organiza cursos de aprendizaje. También se sitúa un edificio con servicio de bar perteneciente al Club Náutico Sotonera, al que acuden los turistas. El pantano, en el municipio de Alcalá de Gurrea, ofrece posibilidades a los pescadores.

Lo llamativo de El Grado reside en las visitas a la presa, una imponente obra de ingeniería civil convertida en un valor turístico que goza de buena acogida entre los visitantes. El 'tour' comienza en el 'chalé del ingeniero' (era la vivienda del ingeniero jefe responsable de la construcción), donde se proyecta un vídeo sobre la presa y el embalse dirigido por Eugenio Monesma. Después se accede al interior y se conoce una de sus galerías. Por motivos de seguridad, la visita (gratuita) está dirigida a adultos y mayores de 12 años, acompañados.

Las Cinco Villas esconden otros dos 'tesoros' muy cerca de Ejea de los Caballeros. El Bolaso es una zona recreativa muy visitada y transitada. Por ejemplo, se pueden pescar carpas y lucios, y dispone de una pequeña reserva de animales, un parque infantil y un merendero. Los paseos, el senderismo, el clicloturismo o la mencionada pesca son habituales. A pocos metros está el complejo deportivo municipal. El embalse se emplea para el riego dentro de la comunidad V de Bardenas.

Recién inaugurado

Por su parte, San Bartolomé acaba de entrar en servicio tras diez años de espera a causa de la rotura en el cuerpo de la presa. Comenzó a construirse en 1870 y por su antigüedad y por una rotura en las rocas cerca del estribo izquierdo había sufrido un socavón en la coronación de la obra, detectado en el 2000. Ese desperfecto limitó su explotación. El Ayuntamiento ejeano solicitó a la CHE la rehabilitación de la presa y su integración en la Comunidad General de Regantes del Canal de Bardenas. Esto se concretó en 2007, cuando el organismo de cuenca asumió la gestión y explotación del embalse, que compatibiliza el uso de riego con las actividades lúdicas. En breve acogerá una escuela de pesca.

En el listado no podía faltar el embalse de Mequinenza, conocido como Mar de Aragón, que abarca alrededor de 500 kilómetros de orilla. En la zona del Bajo Cinca, la actividad se concentra en el río Segre y la cola del pantano de Ribarroja, con campin, guías de pesca y un club que alquila piraguas. Asimismo, no se aconseja bañarse en las aguas próximas a las compuertas.

En el Bajo Aragón-Caspe, comprende las localidades de Caspe y Chiprana. Es muy popular por la pesca (la de grandes carpas, de hasta 17 kilos, se ha puesto de moda). Al año suelen pasar, según datos oficiales, 600.000 aficionados a este deporte, a razón de unos 1.500 diarios. Su importancia queda patente si se considera que es el escenario de concursos mundiales de pesca. La mayor parte de servicios se dan en el término de Caspe: hay tres urbanizaciones, club náutico, embarcadero, un museo de la pesca o un campin con bungaló y rampa de desembarque.

Semejante afluencia de visitantes provoca serios problemas. Como hace poco público este periódico, el Mar de Aragón sufre la presencia de pescadores furtivos y las acampadas ilegales, con las toneladas de basura acumulada como reflejo de lo que ocurre ante la pasividad de las autoridades. El embalse está muriendo de éxito.

Ya en Teruel capital, el embalse del Arquillo de San Blas resulta idóneo para pescadores y para los que les gusta pasear en el medio natural y entretenerse con los deportes náuticos. Entre los servicios, figura un bar que abre en verano, así como un pequeño embarcadero en el que se pueden alquilar piraguas y patines. Han prohibido nadar o navegar a 200 metros de la presa.

Por último, el de Calanda ha sido acotado para la pesca. El club El Estrechillo gestiona el coto deportivo. La navegación está restringida desde la aparición de la plaga del mejillón cebra. No existen zonas habilitadas para usos turísticos o el baño.

CON INFORMACIÓN DE ÁNGEL GAYÚBAR, LAURA ZAMBORAIN, ELENA PUÉRTOLAS, JOSÉ LUIS PANO, NOELI BARCELÓ, MARI CARMEN RIBÓ, ISABEL CATALÁN Y EVA DEFIOR.

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