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Aragón

AGUA

Ocho trasvases ya llevan casi 300 hm3 del Ebro y sus afluentes a otras cuencas

Cantabria, País Vasco y Cataluña se benefician desde hace décadas de importantes cesiones de caudales para agua de boca y regadíos.

A pesar de las reiteradas acusaciones de insolidaridad que surgen periódicamente desde los territorios que reclaman agua del Ebro, lo cierto es que la cuenca ya soporta ocho trasvases que llevan cerca de 300 hectómetros cúbicos al año fuera de su delimitación. Cantabria y, sobre todo, País Vasco y Cataluña son los principales beneficiarios de esas cesiones, que en algunos casos, llevan en funcionamiento desde la primera mitad del pasado siglo. En total, hay concesiones para detraer casi 600 hectómetros cúbicos al año, aunque solo se consumen aproximadamente la mitad.

De las ocho transferencias hídricas, el llamado minitrasvase a Tarragona es la más conocida. Se aprobó por ley en 1981 y detrae caudales que, en teoría, se ahorraron con la modernización y revestimiento de los canales del Delta. La concesión es de 126 hectómetros cúbicos al año, pero, dependiendo de los años, solo se gastan entre 60 y 80. El Consorcio de Aguas de Tarragona, que gestiona el minitrasvase, vendió parte de estos excedentes a Mallorca -mediante la polémica Operación Barco, entre abril de 1995 y noviembre de 1997-, en la etapa en que el ex ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, ocupó la consejería de Economía y la Presidencia del Gobierno balear.

Por ese motivo, muchos expertos creen que la solución idónea para Barcelona sería alargar la tubería hasta el Llobregat y aportarle los excedentes. Esa actuación, sin embargo, es similar a la que el PP defendía en su derogado proyecto de macrotrasvase al Levante y que fue rechazada por la Generalitat. Los populares planearon aumentar la capacidad de la canalización, prolongarla hasta el área metropolitana de la Ciudad Condal y dotarla con 190 hectómetros cúbicos anuales.

Menos conocido, pero con una dotación idéntica, es el trasvase Ciurana-Riudecañas, que lleva agua hasta las cuencas internas de Cataluña para fines agrícolas y urbanos en la comarca de Reus desde el año 1943.

También al Cantábrico

El otro gran consumidor de aguas de la cuenca del Ebro fuera de las fronteras de la delimitación hidrográfica es el área metropolitana de Bilbao, que bebe recursos procedentes de los ríos Cerneja y Zadorra desde 1961 y 1967, respectivamente. El trasvase Cerneja-Ordunte tiene una dotación de 10 hm3, que se captan desde la merindad de Montija, en el norte de Burgos. Pero la mayor aportación le llega a la principal localidad vasca desde Álava, por el Zadorra-Arratia (o Ebro-Nervión), que dispone de una concesión de 180 hectómetros cúbicos desde 1990.

Además, Guipúzcoa goza del trasvase Alzania-Oria, localizado en la cabecera del Alzania, afluente del Araquil. Inició su funcionamiento en 1927, con una dotación de 2,5 hm3 para producir electricidad, aunque también se usa el agua con fines industriales y hay concesiones de abastecimiento.

En Cantabria hay dos trasvases. El Ebro-Besaya, de carácter reversible, es el más importante y data de 1982. Comunica el embalse de Reinosa con la cuenca del Saja-Besaya para mejorar el suministro de la comarca de Torrelavega. El trasvase del Alto de Tornos, en cabecera del Cerneja, abastece a pequeñas poblaciones cántabras y es de escasa entidad.

Por último, el trasvase Carol-Ariége está situado íntegramente en Francia. Aprovecha hidroeléctricamente los caudales del Lago Lanós, que desaguan a la cuenca del Ariége y luego se devuelven al río Carol a menor cota.

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