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Aragón

MONTAÑA

"Es la noticia más feliz de mi vida, nadie podía imaginar que mi mujer estaba viva"

"Es la noticia más feliz que he recibido, nadie podía imaginar que mi mujer seguía viva a estas alturas". Marcel Bordeais, el marido de Teresa, vivió ayer uno de esos días que no olvidará y así lo contaba por teléfono desde su casa en Lecousse: "Ha sido increíble, la gran sorpresa del día para todos, tanto para mí como para el resto de compañeros del grupo".

Cuando le llamó por teléfono el cónsul de Francia en España para decirle que la habían encontrado viva después de once días en el monte no daba crédito a lo que oía.

"Aparentemente se encuentra bien, he podido hablar con ella durante unos cinco minutos y me ha contado algo de lo que le pasó, pero tampoco sé demasiadas cosas. Ahora tiene que descansar y estar unos días en observación en el hospital, eso es lo que me han dicho", relataba.

"Me ha explicado que se perdió en la salida, que estuvo mucho tiempo mirando a izquierda y derecha intentando localizarnos y no veía nada, tampoco me ha dado más detalles", decía Marcel Bordeais, que espera viajar a Huesca en las próximas horas. "Soy el primer sorprendido de la resistencia que ha demostrado tener mi mujer", aseguraba este hombre de 64 años.

A lo largo de la conversación no paraba de dar las gracias a la Guardia Civil por su labor, así como a los propietarios y personal del establecimiento de turismo rural Casa Carpintera de Escalona, en el que se alojaron, y el Hotel Palacio de Nerín, donde acudió en busca de ayuda. Ellos fueron algunas de las personas con las que quiso compartir su alegría.

"Nos hemos emocionado juntos por teléfono cuando me ha llamado. Estaba llorando, ha sido un momento muy especial porque quería compartir con nosotros el final feliz de esta odisea". La propietaria Casa Carpintera, Begoña Ponz, no podía contener su júbilo por la buena nueva. En su negocio se alojó el grupo de turistas franceses durante el tiempo que permaneció en la zona y tras lo ocurrido estableció con ellos un vínculo muy especial.

Durante los últimos han ido llamándola por teléfono para interesarse por las operaciones de búsqueda. "Cuando me lo ha contado he gritado. Al marido lo vi roto, me parecía muy taciturno y reservado y hoy era diferente", decía.

Pedro Palacio, dueño del Hotel Palacio, reconocía que se habían quedado de "piedra". "Por lo que yo conozco es un caso único, nunca había oído nada parecido, después de tanto tiempo todos habíamos perdido la esperanza", confesaba. Las palabras de agradecimiento de todos ellos a la Guardia Civil se quedan cortas.

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