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LA CRISIS, EN ARAGÓN

Los impagos de pisos se disparan con una media de tres embargos al día en Aragón

Las ejecuciones de hipotecas crecieron un 175% en Teruel, un 129% en Huesca y un 117% en Zaragoza. Las previsiones para 2009 son todavía más preocupantes, según un informe del Consejo del Poder Judicial

Said Jabaly, en su piso. Necesita venderlo con urgencia para salvar el embargo
Los impagos de pisos se disparan con una media de tres embargos al día en Aragón
JOSÉ MIGUEL MARCO

La crisis económica, la escalada que sufrió el euríbor y el aumento del desempleo están poniendo a muchas familias en situaciones límites. Tanto que cada día son más los aragoneses que se están quedando sin hogar al no poder hacer frente al pago de la hipoteca. No en vano, en apenas un año, los embargos por ejecución de este tipo de créditos se han disparado en Aragón, según los datos aportados por el Consejo General del Poder Judicial. De acuerdo con el último boletín estadístico del órgano de dirección de los jueces, se producen ya una media de tres embargos al día en la comunidad, una cifra que se ha más que duplicado con respecto a lo que sucedía a finales de 2007.

Por provincias, la que más incremento de impagos y ejecuciones ha sufrido en los últimos doce meses ha sido curiosamente Teruel. Allí, el aumento de este tipo de procesos ha sido del 175% con respecto al mismo trimestre del año pasado. En Huesca, el crecimiento de casos ha sido del 129,4%, y en Zaragoza se ha quedado en un tampoco nada despreciable 117,7%. No obstante, en número de embargos es la provincia zaragozana la que encabeza esta triste estadística, con 209 ejecuciones en el último trimestre estudiado. En Huesca, fueron 30 y en Teruel, once. A lo largo del año, y a falta de computar los datos relativos a los últimos tres meses, suman 758 embargos en toda la comunidad.

Y las previsiones para 2009 son todavía "más preocupantes". Los casos pueden llegar a triplicarse, aunque los jueces reconocen que habrá que ir ajustando las proyecciones a medida a que se vayan conociendo los datos reales. En este punto, el informe no desglosa los datos por provincias, pero alerta de que en España se podría llegar a 76.463 a finales de este ejercicio (el triple que en 2007). Haciendo una proyección del incremento vaticinado para el conjunto de España, en la comunidad podrían superarse los 2.200 casos.

Quien sabe bien de la situación extrema que están viviendo muchas familias aragonesas es la asociación AICAR-ADICAE, que puso en marcha recientemente una "plataforma hipotecaria" para informar a quienes no pueden hacer frente a las subidas de su cuota y asesorarles sobre cómo renegociar las condiciones para evitar caer en el impago o sobre qué pasos dar para evitar la venta si ya se ha desatendido algún recibo.

Según explica su responsable en Zaragoza, Santiago Pérez, en la oficina atienden desde que la crisis se hizo más cruda, a la vuelta del verano, a unas diez-doce personas al día. Pero las consultas telefónicas o por e-mail aumentan la cifra hasta la treintena. Antes, muchos venían a informarse pero, según Pérez, ahora la mayoría llegan cuando su situación es insostenible. "Vienen debiendo ya tres o cuatro recibos, que es cuando el banco ya te considera moroso", dice.

El perfil es variado, pero la crisis se ha cebado con los trabajadores que se han quedado en paro. También hay mucha gente joven, que firmó hipotecas crecientes y que ha visto cómo su cuota pasaba en año y medio de 500 euros a 1.800. Por último, son cada vez más numerosos los casos de inmigrantes, que se animaron en la época de vacas gordas a comprar un piso y se han visto finalmente atrapados en una telaraña de la que no ven ahora cómo salir.

Las soluciones son complicadas, según reconocen desde la asociación, y además dependen de la voluntad de la entidad financiera. Si la situación que está atravesando la persona afectada se considera coyuntural, se intenta alargar el plazo de la hipoteca para rebajar, aunque sea ligeramente la cuota, o pedir un periodo de carencia en el que solo se pagan intereses.

Pero si se estima estructural, lo más recomendable es tratar de vender el piso. Y aquí también surgen problemas. Como en su día se inflaron algunas tasaciones y se concedía el 100% del valor del piso, aun malvendiendo la vivienda no se alcanza la deuda y no se puede cancelar la hipoteca. "Nos hemos encontrado con rebajas de hasta 60.000 euros en una tasación en año y medio", comenta.

Otra opción es la acción en pago. Esto es, la entidad financiera con la que se tiene contraída la deuda se queda el piso, pero al haber perdido valor la diferencia se resuelve con un préstamo personal por ese importe. Si todo fracasa, la vivienda acaba saliendo a subasta y son en su mayoría los bancos quienes se las quedan por un valor muy inferior, mientras el titular sigue debiendo. "Los consumidores se ven obligados a elegir entre la mejor de las peores soluciones", concluye Pérez.

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