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AGUA

Los embalses de Barcelona ganan en un mes la mitad del volumen máximo del trasvase

El sistema Ter-Llobregat ha recuperado 26 hm3, lo que reduce las posibles restricciones a un periodo de apenas dos o tres meses.

Los embalses de las cuencas internas de Cataluña que abastecen a la región metropolitana de Barcelona siguen aumentando sus reservas y dejando cada vez más claro si cabe que el trasvase del Ebro acordado de forma unilateral por el Gobierno central y la Generalitat es totalmente irracional. En solo un mes, los cinco grandes pantanos del sistema Ter-Llobregat han ganado 26 hectómetros cúbicos (hm3), es decir, la mitad del volumen máximo de agua que podrá transportarse desde el Delta hasta la capital catalana.

Según el real decreto-ley que autoriza el trasvase, en ningún caso podrán transferirse más de 50 hm3. Sin embargo, los datos del Consorcio de Aguas de Tarragona muestran que, si el consumo actual de esa provincia se mantiene, a Barcelona no podrán llegar más de 31 hm3 -en 2007 Tarragona consumió 90, y por la tubería caben como mucho 121-.

Esto significa que entre el 1 y el 30 de abril los embalses del Ter y del Llobregat han ganado casi tantas reservas como las que habrían podido trasvasarse a Barcelona el año pasado. Teniendo en cuenta que la tendencia de sus reservas se mantiene al alza y que mayo es un mes tradicionalmente lluvioso, se antoja aún más incomprensible que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el tripartito catalán sigan empeñados en gastar 180 millones de euros en una tubería que puede acabar siendo innecesaria.

Por de pronto, las matemáticas demuestran que la mejoría experimentada por los pantanos catalanes reduce muy significativamente el periodo de posibles cortes de agua en Barcelona y su área metropolitana. El decreto-ley aprobado por el Consejo de Ministros y convalidado por el Congreso reconoce, en su exposición de motivos, que el déficit hidráulico que amenaza con provocar restricciones no llegará hasta el mes de octubre. A partir de esa fecha, el balance negativo entre lo que gaste y reciba Barcelona será de 3,9 hm3 mensuales hasta que se inaugure la desaladora de El Prat -que aportará 5 hm3-.

Sin embargo, el propio decreto-ley también deja claro que esas cifras corresponden al supuesto de que los registros de precipitaciones se mantengan en valores "prácticamente inexistentes", algo que no está sucediendo y que por tanto echa por tierra los argumentos del Gobierno y de la Generalitat.

Se alejan las restricciones

Con los números en la mano, los 26 hm3 de agua recuperados por los pantanos de Sau, Susqueda, La Baells, La Llosa del Cavall y Sant Ponç son suficientes para retrasar el temido déficit hidrológico -es decir, las restricciones- unos seis meses. Si en un principio se esperaba que la sequía obligara a realizar los primeros cortes de agua en octubre, ese plazo se va a poder retrasar por lo menos hasta febrero o marzo. Teniendo en cuenta que se prevé que la desaladora de El Prat entre en servicio en mayo, la fase crítica ha quedado reducida a apenas dos o tres meses, con la posibilidad de que se siga acortando.

Pese a todo, ni la nueva ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, ni ningún responsable del Ejecutivo catalán se atreven a reconocer que las lluvias -y también el deshielo- están dando una tregua a la situación de sequía que padece la región metropolitana de Barcelona. El martes, Espinosa admitió que los embalses habían mejorado, pero dijo que aún era "insuficiente".

Lo que no explicó la ministra es por qué su Gobierno va a acometer un trasvase del Ebro a Barcelona que costará 180 millones de euros -lo mismo que el recrecimiento de Yesa- más el precio del agua adquirida a Tarragona sin tener en cuenta la solución lógica y natural que antes o después acaba con todas las sequías: las precipitaciones. Ayer, los embalses del sistema Ter-Llobregat se encontraban al 24,7% de su capacidad conjunta con 151,6 hm3 de 612 posibles, según los datos de la Agencia Catalana del Agua. El pasado 1 de abril, estaban rozando la situación de emergencia al situarse en el 20,4% con 125 hm3.

Críticas de los ecologistas

Además de los criterios de racionalidad económica, el trasvase a Barcelona es inviable por razones ambientales. La confederación de Ecologistas en Acción, reunida en Madrid, ha acordado posicionarse en contra del proyecto "dado que esta obra contraviene los principios de la nueva cultura del agua al ser un verdadero trasvase de agua entre dos cuencas". La organización critica también que esta propuesta "ha dado todos los argumentos a otras Comunidades para reclamar agua del río Ebro con la excusa de necesitarla debido a la sequía", posibilidad -recuerdan- debidamente facilitada por la disposición adicional cuarta del real decreto-ley aprobado por el Gobierno.

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