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ENCUESTA HERALDO

Los aragoneses puntúan con un notable alto al conjunto de la Expo de Zaragoza

La Exposición Internacional de Zaragoza ha sido un éxito para los aragoneses. Con una nota media de 7,6, los residentes en la comunidad confirman el notable alto de una muestra donde el recinto de Ranillas, la organización y la calidad de los espectáculos se llevan los mayores elogios. Por contra, los contenidos de los pabellones no han convencido al 37,4% de los encuestados, en lo que supone una de las escasas críticas a la celebración de este verano. De hecho, la Expo ha conseguido, más allá de diferencias políticas, económicas o sociales, unir a los aragoneses en un sentimiento de satisfacción y autoestima sin precedentes en la comunidad.

Son las principales conclusiones que se desprenden de la encuesta de opinión elaborada por A+M para HERALDO DE ARAGÓN con el fin de conocer el alcance real de una Expo que han visitado dos de cada tres aragoneses (66,5%). De hecho, el sondeo refleja cómo la afluencia regional ha sido una de las claves en el desarrollo de la muestra, polo de atracción de peregrinaje colorista y trasfondo sostenible para toda la comunidad. Ha sido la provincia de Zaragoza la que ha llevado el peso. El 77,6% de su población acudió durante este verano a su particular cita con el "Agua y desarrollo sostenible".

La histórica celebración de Ranillas, los centenarios de Los Sitios y de la Expo hispano-francesa, y una ciudad con renovado atuendo han sido excusas lo suficientemente valiosas como para movilizar a una afluencia en la que no han faltado oscenses y turolenses. El 45,5% de los primeros y el 48,6 de los segundos cruzaron los tornos cargados de ilusión y curiosidad, casi la mitad de la población.

En cuanto a la edad de los visitantes, los jóvenes aragoneses de entre 18 y 24 años -el colectivo más crítico, por otro lado- han sido los más asiduos al recinto. Sus entradas suponen el 75,9% de su tramo de edad. Los mayores de 65 años, en cambio, rebajan ese porcentaje hasta el 50,2%, fruto, fundamentalmente, de los problemas de salud. De hecho, el 21,3% de los encuestados ha aducido este obstáculo para no visitar la Expo. Le siguen la falta de tiempo (15,6%) y las ocupaciones laborales (12%).

Los tres pilares de la Expo

La Expo fue un organismo vivo gracias a sus visitantes, voluntarios y trabajadores. Pero se sustentó durante los tres meses de duración en el trípode que conformaron los espectáculos, el recinto y los contenidos. Un armazón que recibe el aplauso del público pese al toque de atención de los encuestados con respecto al último de ellos, el material expuesto en los pabellones.

Un arrollador 92,6% de los aragoneses califica las instalaciones de Ranillas como buenas o muy buenas. Se trata de una estadística que se repite por igual en las tres provincias. Tres años de obras, dudas y molestias, de gran desembolso económico y algún susto en forma de crecida del río tuvo su recompensa: un recinto levantado en un tiempo récord, con una aceptación también récord.

Destacable es, también, el reconocimiento del público hacia los espectáculos programados durante la muestra. La cabalgata del Circo del Sol, las ocho "perlas" del Palacio de Congresos o el "Hombre vertiente" de Pichón Baldinu, entre otros muchos, no han pasado inadvertidos. El 79,9% de los encuestados aplaude la calidad de la oferta lúdica de la Expo. Una programación única en este tipo de celebraciones. La fuerte apuesta de los organizadores por generar un ambiente festivo en el meandro, especialmente por las noches, derivó en un éxito rotundo de los pases de temporada nocturnos y de las entradas que daban acceso a partir de las 22.00. Como afirmaba este verano Roque Gistau, presidente de Expoagua, "es la primera Expo que aprovecha la noche como se merece".

Quizá por establecer un listón tan elevado en los espectáculos, los contenidos de la muestra no resisten la comparación. El propio BIE (Oficina Internacional de Exposiciones) tuvo que dar un toque de atención ante los denominados popularmente como "pabellones mercadillo". Pakistán, India, Nigeria o Nepal decidieron traer auténticos bazares en los que el papel del agua quedó relegado a un segundo plano. No es de extrañar, por tanto, que este tipo de espacios se sitúe en el tercer puesto de las cosas que menos han gustado este verano. Aún así, el 45,7% respalda el material expositivo de la muestra. Pabellones como el de España, el Faro o la Tribuna del Agua, sin duda, dieron el empuje necesario para que el mensaje de la Expo asomara más allá de alfombras rojas y piruetas coloristas.

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