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AGUA

Las falsas cuentas del Ministerio

Por qué la ministra de Medio Ambiente se niega a decir la cifra a partir de la cual la región de Barcelona tiene garantizado el abastecimiento? Si los cálculos de su Ministerio están bien hechos y de verdad aún no ha llovido lo suficiente, Elena Espinosa no debería tener ningún problema en explicarlos. La negativa del Gobierno y de la Generalitat a concretar cuándo se podrá dar por superado el riesgo de restricciones no hace sino alimentar la sospecha de que el trasvase, más que un medio para paliar la sequía, es un fin en sí mismo que busca dotar a Barcelona de una conexión permanente con el Ebro.

- Opacidad y diferentes versiones. La ministra Espinosa afirmó ayer que, aunque la cifra está calculada, prefiere no decirla para evitar "polémicas". Salvo que esa cantidad no esté respaldada por un estudio técnico riguroso, el argumento resulta poco creíble, sobre todo teniendo en cuenta que mayor polémica que la que ya existe es difícil que se produzca.

Por otra parte, otras áreas del Gobierno sí que están dando datos sobre el nivel de reservas a partir del cual el Ejecutivo considera que ya no hay peligro de restricciones. El problema es que, además de facilitarse de forma no oficial, son muy distintos según quién los pida. Ayer, el diario La Vanguardia ponía en boca de fuentes de Moncloa que el trasvase no será necesario si los embalses del sistema Ter-Llobregat llegan al 50% de su capacidad conjunta -unos 300 hm3-. Sin embargo, otras fuentes del Gobierno y del PSOE han asegurado a HERALDO que ese límite se sitúa en el 40% -244 hm3-.

- Los números con los que el decreto-ley justifica el trasvase son muy claros y ya se han superado. Independientemente de lo que defiendan el Gobierno central y la Generalitat, en el real decreto-ley que autoriza el trasvase se expresa muy claramente cuánta agua le faltaba a la región de Barcelona para garantizar un abastecimiento sin restricciones -3,9 hm3 mensuales a partir de octubre- y durante cuánto tiempo podía haber cortes de agua -nueve meses "en la hipótesis más desfavorable"-.

Esos números son los que se utilizaron para justificar el trasvase a Barcelona, pero hace días que se han superado y por tanto hacen que el decreto ya no tenga validez legal. Siempre según esa norma, que tiene rango de ley, si el periodo de posibles restricciones era de nueve meses y con 3,9 hm3 al mes se podían evitar los cortes, el volumen total de agua que había que trasvasar desde el Ebro para garantizar el suministro era de 35,1 hm3.

Sin embargo, y gracias a las lluvias, desde el pasado 1 de abril los embalses que abastecen a Barcelona han ganado 80 hm3, más del doble de esa cantidad. Esto permite afirmar sin ninguna duda que el abastecimiento de la capital catalana y de su entorno está asegurado incluso aunque la entrada en vigor de la desaladora de El Prat, prevista para mayo de 2009, se retrasara medio año. Además, la tendencia de los pantanos sigue siendo al alza -ayer mismo recuperaron otros 5 hm3-.

¿Por qué el Gobierno central no asume los datos que él mismo plasmó en su decreto? Si de verdad Barcelona necesitaba más agua que lo que se refleja en la ley del trasvase, no tiene sentido que el Ejecutivo recortase esas cifras en un momento en el que muchas voces ya dudaban de la verdadera urgencia de la medida.

- Cambios en el sistema de alertas para mantener la necesidad. La Generalitat catalana ha tenido que reconocer que, con los números en la mano, los embalses de Barcelona no solo están lejos de la situación de emergencia -la que conlleva posibles restricciones-, sino que también han salido del siguiente nivel de alerta. Pese a todo, el Ejecutivo catalán ha modificado su propio decreto de sequía manteniendo las medidas de ahorro, decisión que se antoja como un intento de seguir justificando la necesidad del trasvase del Ebro.

- En 1999 la situación también fue mala, pero ni se pidió un trasvase ni hubo restricciones en Barcelona. El 1 de mayo de 1999, cuatro de los cinco grandes embalses del sistema Ter-Llobregat -de La Llosa del Cavall no hay datos- acumulaban en total 180 hm3. Suponiendo que ese quinto pantano estuviera al 50%, el sistema que abastece a Barcelona contaba entonces con unos 220 hm3, una cifra algo mayor que la actual -205-.

Por lo tanto, hace nueve años los embalses que abastecen a Barcelona vivieron un mes de mayo similar al actual, aunque no tan malo. Sin embargo, entonces no hubo restricciones en el suministro. Tampoco se pidió hacer un trasvase a pesar de que se estaba muy lejos de los 300 hm3 de los que se ha llegado a hablar ahora, lo que significa que el abastecimiento estaba garantizado.

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