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UNIVERSIDAD

La Universidad "vigilará" las asignaturas en las que haya alto índice de suspensos

La Universidad de Zaragoza creará una nueva normativa de exámenes que sustituya a la actual (vigente desde mediados de los 80). En este documento se incluirán parámetros que ahora no están recogidos, como la evaluación continua, por ejemplo. El Rectorado trabajará en este proyecto los próximos meses y prevé presentar un borrador del mismo antes de final de año. "Nos gustaría llevarlo al consejo de gobierno en octubre o noviembre", afirma Fernando Zulaica, vicerrector de Estudiantes.

La normativa no servirá exclusivamente para regular, sino también para prevenir que se repitan algunos de los problemas que los universitarios acarrean desde hace años. Uno de ellos es el de las asignaturas con un alto índice de suspensos o las que generan más dificultades a los estudiantes, por diferentes casuísticas. El objetivo consiste en detectar cuáles son o pueden ser esas materias, analizar las causas por las que cuentan con un elevado fracaso en los exámenes y tomar medidas correctoras si se considera oportuno. "Esto no significa que se vaya a rebajar el nivel ni que se den facilidades. Pero si una asignatura tiene mucho fracaso y este se repite en el tiempo, algo está fallando", argumenta Zulaica. Entre las acciones que se podrían aplicar ante estos casos está la revisión de la metodología con la que se imparte la materia, aunque el abanico de medidas concretas todavía debe debatirse.

Compensación de materias

La compensación de asignaturas y la evaluación curricular se tratarán también dentro del documento. Esto es, cómo se actuará cuando un alumno suspenda la última asignatura que le queda para terminar la carrera. Se quiere estudiar en qué situaciones los resultados globales de la titulación pueden suplir esas décimas que al universitario le faltan para llegar al aprobado y por tanto para obtener el título. "No se va a regalar a nadie una asignatura sin razones. Ese no es el fin. Será un reconocimiento al esfuerzo que ese alumno ha hecho durante toda la carrera y se valorará si está capacitado para acceder a un empleo relacionado con su formación", comenta el vicerrector de Estudiantes.

Para determinar cómo se hará esto, se analizarán modelos que utilizan otras universidades españolas o que se han aplicado en determinados centros de la institución académica aragonesa. Por ejemplo, el que se sigue en la Politécnica de Madrid. Allí se utiliza una fórmula en la que se toman las asignaturas obligatorias y troncales ponderadas por el número de créditos que tienen.

Se ponderan por 0,65 y a eso se le suma la nota obtenida en el examen también ponderado, pero esta vez por 0,35. Si el resultado es igual o mayor que 5, se le da la calificación de apto. "En el expediente se verá que el alumno suspendió el examen en concreto, pero que se le concedió el título por compensación curricular", matiza Zulaica.

Únicamente podrán beneficiarse de esto aquellos alumnos a los que solo les quede una materia para terminar su titulación y que cumplan distintos requisitos, entre ellos, haberse presentado al examen de esa asignatura al menos en dos cursos académicos distintos.

La actualización de la normativa es un tema pendiente que el Rectorado hereda del equipo de gobierno de Felipe Pétriz. El anterior vicerrector de Estudiantes, Julián Muela, ya preparó un borrador, que fue presentado e, incluso, fue sometido a un periodo de alegaciones (alguna de las que se recibieron pedía la retirada del documento). El texto estaba en la actualidad en el momento de decidir si se aceptaban esas alegaciones.

Con el nuevo equipo de gobierno ya funcionando, ahora se deberá decidir si se utiliza alguna de las partes de ese documento o si se hace uno nuevo.

Adaptación a Europa

La convergencia al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) conlleva cambios en las metodologías que hacen todavía más urgente la actualización de esa normativa de evaluación. Las clases en las que el profesor recita su discurso deben dejar paso a una participación más activa del estudiante. Además, se refuerzan las enseñanzas de tipo práctico ya sea en la modalidad de trabajos vinculados a asignaturas, prácticas pre-profesionales externas o estancias en centros de trabajo.

Para conseguirlo, se propone fomentar el trabajo en grupo, organizar la enseñanza en función de las competencias que los estudiantes deben adquirir, potenciar la adquisición de herramientas de aprendizaje autónomo y permanente y practicar la evaluación continua.

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