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CONVENCIÓN AUTONÓMICA

La sucesión de Zapatero planea sobre la convención autonómica de Zaragoza

El presidente de Extremadura urge al líder socialista a que aclare sus planes antes de las elecciones de mayo para que no se conviertan en «un plebiscito» sobre su futuro político.

Varios operarios ultimaban ayer los preparativos en el escenario de la Sala Multiusos para la inauguración oficial.
La sucesión de Zapatero planea sobre la convención autonómica de Zaragoza
JOSé MIGUEL MARCO

El debate abierto sobre la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero amenaza con 'envenenar' el clima de la convención autonómica que el PSOE celebra este fin de semana en Zaragoza. Un cónclave pensado para diseñar el programa marco de los socialistas para las elecciones del 22 de mayo puede transformarse en un gigantesco altavoz del debate sucesorio que la dirección del partido quiere acallar a toda costa. Entretanto, la polémica, lejos de apaciguarse, va en aumento con opiniones para todos los gustos.

Los planes del presidente del Gobierno para llevar a buen puerto una transición ordenada en el PSOE están a punto de saltar por los aires. El debate interno ha cobrado tal intensidad que en buena medida han opacado el éxito del acuerdo social para la reforma de las pensiones, uno de los tantos más importantes que podía apuntarse el Ejecutivo. Ya lo dijo el candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, quien tachó de «error catastrófico» abrir esa discusión el «día histórico» del pacto con los sindicatos. Ahora, esa situación puede volver a repetirse en la convención autonómica de Zaragoza que abren hoy el presidente y el vicesecretario general del PSOE, Manuel Chaves y José Blanco, y clausurará mañana Zapatero.

En el cónclave, para el que están acreditados 2.500 cargos autonómicos y municipales socialistas, se verán las caras los miembros de la dirección federal del partido y todos los 'barones' territoriales. No hay que ser un genio para aventurar que buena parte de las declaraciones y conversaciones van a girar en torno a la candidatura del líder del PSOE para las elecciones generales de 2012 y su eventual reemplazo por Alfredo Pérez Rubalcaba. El riesgo, por tanto, de que el programa autonómico pase a un segundo plano es grande.

Si la incógnita no se resuelve, algo que es muy improbable, o el debate no se aplaca, que es difícil pero más factible, cabe asimismo la posibilidad de que también salpique a la semana triunfal que tiene por delante Zapatero. El miércoles firma el pacto social de las pensiones con los sindicatos en la Moncloa; el jueves es el anfitrión de la cumbre hispano-alemana de Madrid con la canciller Angela Merkel; y el viernes acudirá al Consejo Europeo de Bruselas con los deberes de las reformas estructurales casi hechos.

La impaciencia empieza a desbordarse en el PSOE. El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, urgió ayer al jefe del Ejecutivo a que explique qué va a hacer con la candidatura antes de las elecciones del 22 de mayo para que esos comicios no se conviertan en «un plebiscito» sobre su futuro político. Ese, agregó en la 'cadena Ser', es el objetivo del PP, que las elecciones autonómicas se centren en Zapatero.

Fernández Vara verbalizó de esa forma el sentir de muchos dirigentes socialistas que también temen que los comicios de mayo se transformen en una primera vuelta de las elecciones generales y ellos reciban el castigo que los ciudadanos quisieran propinar a Zapatero.

Los desvelos del jefe del Ejecutivo para que el relevo sea una balsa de aceite también están en el alero por culpa de sus más acérrimos defensores. Juan Fernando López Aguilar, jefe del grupo socialista español en el Parlamento europeo y uno de los primeros apoyos el líder socialista en el grupo Nueva Vía, rechazó ayer que en el PSOE se pueda pensar en otro candidato que no sea el presidente del Gobierno. La opción de Rubalcaba encuentra sus mayores resistencias en los que formaron parte de Nueva Vía, la plataforma que aupó a Zapatero a la secretaría general del PSOE, porque consideran que sería una vuelta atrás.

Mientras, el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, negó que se haya abierto un debate sucesorio. No hay «ningún debate ni ninguna sucesión», afirmó. Pero hasta una compañera suya, la portavoz del comité electoral, Elena Valenciano, terció en la, según Iglesias, inexistente polémica para introducir un ingrediente más y afirmó que si Zapatero decidiera no presentarse en 2012 no sería necesario que dejara la secretaría general del PSOE. El proceso sería, según explicó, celebrar unas elecciones primarias para elegir el candidato, siempre que haya más de un aspirante, y después en un congreso federal se elegiría el secretario general y nuevo líder del partido.

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