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DEFENSA

La OTAN descarta Zaragoza y elige a la italiana Sigonella para la instalación de su base espía

El Gobierno de Berlusconi se felicita por su "éxito" y destaca el impulso económico que tendrá en la zona. El Ejecutivo español dice ahora que se desvinculó del proyecto hace varias semanas

Imagen de archivo de la base militar de Sigonella, en la isla de Sicilia, en Italia, durante unas maniobras
La OTAN descarta Zaragoza y elige a la italiana Sigonella para la instalación de su base espía
OTAN

Zaragoza no será la sede del nuevo Sistema de Vigilancia Terrestre (AGS) de la OTAN. La Alianza Atlántica confirmó ayer que se ha decantado por la base militar de Sigonella (en la isla italiana de Sicilia) para implantar la llamada base espía. En juego había una inversión en tecnología e infraestructuras de cientos de millones de euros, numerosos empleos directos del más alto nivel y sus correspondientes repercusiones económicas. Si Zaragoza no es la elegida ha sido, entre otros motivos, por la actuación del Gobierno central, que en la última fase de la elección optó por no presionar ante la Alianza Atlántica para que apostase por Zaragoza.

La decisión se tomó en una reunión en el Cuartel General de la OTAN el pasado 16 de enero, pero no se hizo pública hasta hace unas horas. El encargado fue el ministro de Defensa de Italia, Ignazio La Russa. "Es una apuesta ganada, es un éxito de Italia" resumió. Sus palabras fueron confirmadas por la OTAN, con un escueto "Sigonella ha sido la elegida como base principal del Sistema de Vigilancia Terrestre".

En cuanto a España, fuentes del Ministerio de Defensa explicaron que efectivamente Zaragoza no era la elegida y argumentaron que España se había desvinculado del proyecto hace aproximadamente un mes. Esta circunstancia, que no se había hecho pública, se ha motivado en que el Gobierno central no acabaría de ver retorno económico suficiente en los planes de la Alianza. En cualquier caso, ningún representante del Gobierno central o de alguna otra administración española había informado hasta ahora que considerasen que la carrera estaba ya perdida o que no compensaba hacerla.

La decisión de que sea la elegida Italia supone cierta sorpresa. Fuentes oficiales españolas habían señalado de forma reiterada que, tras Polonia (que contaba con el pleno apoyo de Estados Unidos), la siguiente candidatura con más peso era la española. Los últimos resultados electorales en Polonia y Estados Unidos apuntaban además a que dejaban de considerarse mutuamente prioritarios, por lo que parecía que el escenario favorecía a Zaragoza. Pero finalmente no fue así. Según desvela el ministro italiano, en la última fase solo apostaron fuerte por conseguirla los Gobiernos de Alemania e Italia.

El proyecto había variado considerablemente desde que se formuló hace ya dos años. Así, en verano se había anunciado que en vez de compatibilizarse aviones no tripulados y aviones tripulados, iban a ser todos del primer tipo, debido al avance tecnológico que estaban experimentando.

Impacto económico por vía doble

La salida de España del proyecto y la caída de Zaragoza como receptor de esta infraestructura puede estar relacionada con el hecho de que la presión de algunos gobiernos haya decantado ya la adjudicación de los aviones. España no habría entrado en esta licitación por iniciativa propia, una vez que su desvinculación del programa supone que dejaría de dar dinero para el proyecto.

En este sentido, el llamado Sistema de Vigilancia Terrestre tenía dos vías diferentes para tener un impacto económico en los países candidatos. Por una parte estaba el retorno que supone la propia tecnología necesaria. España por ejemplo participaba a través de empresas como Indra. De este impacto no se habría beneficiado Zaragoza en concreto, sino las empresas elegidas y, al final, la propia economía del país.

Donde sí entraba el beneficio directo para la comunidad autónoma era en la instalación de la base, en los puestos de trabajo que suponía (directos e indirectos) y en el impacto que habría supuesto el traslado de varios cientos de familias de técnicos extranjeros de alta cualificación a Zaragoza.

España optó por dejar de presionar ante la OTAN y no participar financieramente en el proyecto. Fuentes del Ejecutivo explicaron que una vez que se anunció el cambio a aviones no tripulados, perdió interés económico para España. Otra cuestión es que el impacto en Aragón sí habría sido significativo, lo que no ha pesado suficiente en el momento de desmarcarse de este programa.

Como ejemplo de lo que habría supuesto para la comunidad basta con reproducir las palabras del ministro italiano cuando anunció la decisión de la OTAN. "La elección supondrá que llegarán a Sicilia 800 familias de militares americanos, se hará nueva infraestructura y se invertirá más". El ministro, que indicó que Italia aportará el 10 % del dinero necesario para el proyecto, afirmó: "Será un respiro para la economía de la zona".

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