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Tercer Milenio

TRANSPORTE

La mayoría de rutas rurales de bus siguen sin ofrecer bonos pese a estar obligadas

Las prórrogas de las concesiones, firmadas en 2009, imponían los descuentos, las tarjetas sin contacto y la venta telemática. Las empresas aducen que las líneas son deficitarias.

La mayoría de las líneas regionales de autobús de Aragón siguen sin ofrecer bonificaciones a sus usuarios pese a estar obligadas tras la firma de las prórrogas de las concesiones, a finales de 2009. El acuerdo alcanzado con la DGA les imponía otras mejoras de servicio a cambio de mantener la exclusividad en el transporte hasta 2017, pero tampoco se han aplicado: la implantación de la tarjeta bus y la venta telemática de billetes siguen siendo una excepción.

El Gobierno de Aragón y las compañías cerraron hace casi un año la negociación de las prórrogas, que dejaba sin efecto una directiva europea, que entró en vigor por las mismas fechas y que imponía la libre competencia. Además, las rutas rurales sufrieron en esta negociación un importante recorte de servicio con el doble objetivo de paliar las pérdidas y de ajustarse a la demanda real.

Los empresarios reconocen el incumplimiento, pero aducen que las líneas son deficitarias y ni siquiera las ayudas alcanzan para cubrir el 'agujero'. Por ello, argumentaron que difícilmente están en condiciones de generalizar bonificaciones, y menos para invertir en las tarjetas bus que implican la compra de máquinas, software y la informatización de toda la gestión. "No aplicamos las bonificaciones, pero es el chocolate del loro porque apenas hay viajeros", señaló el administrador de Autobuses Río Aranda, José Magdalena.

Tan solo las líneas de mayor demanda, como las de Huesca, Calatayud y La Almunia, y las que explota Hife en el Bajo Aragón tienen una política clara de fidelización con bonos de entre 10 y 40 viajes o con la aplicación de otro tipo de bonificaciones.

Y ni siquiera se ponen de acuerdo en las propias compañías. Mientras la dirección de una de las mayores empresas del sector, Ágreda Automóvil, aseguró a este diario que aplican los descuentos que selló con la DGA (un 5% para grupos de más de 8 personas o por adquirir más de 20 viajes), el personal de las taquillas y de atención telefónica apuntó que "la única bonificación" en las rutas rurales la aplican en la de La Almunia.

Sin margen para la inversión

El gerente de Alosa y secretario de la Asociación Empresarial de Transportes Interurbanos de Viajeros en Autobuses de Aragón, Pablo Martín Retortillo, manifestó que sería "carísimo" generalizar a los pueblos, por ejemplo, los descuentos de ida y vuelta que se aplican en las cabeceras de comarca. "No tiene ningún sentido en los municipios en los que no tenemos un control telemático. Habría que tener un sistema online carísimo", dijo antes de recordar que la "sangría" de viajeros continúa y que el transporte no muestra signos de recuperación.

El gerente de Automóviles Zaragoza, Carlos Martínez, reconoció que las únicas bonificaciones de su compañía se reducen a las de la línea Zaragoza-Calatayud, donde ofrece abonos de 20 viajes. "El problema reside en que el 80% de las rutas son deficitarias y nadie nos va a devolver el dinero que dejemos de recaudar", argumentó.

Una de las empresas que ha apostado por un mejor servicio al viajero es Hife, que tras quedarse con las concesiones del Bajo Aragón emprendió una clara modernización. No solo ofrece tarjetas recargables, en las que se aplican descuentos a partir de 10 viajes para desplazamientos a cualquier población, sino que ha creado un bono virtual para la adquisición de billetes por internet. Y su teléfono de atención funciona 24 horas.

La situación empeora en el caso de la tarjeta bus, prácticamente testimonial en los servicios rurales, al igual que la venta telemática de billetes. La explicación dada por las empresas es muy sencilla: cada máquina viene a costar unos 2.000 euros y el programa informático necesario para gestionar la facturación, cerca de 12.000. Y estas cifras, en líneas que llevan un puñado de viajeros a la semana, hacen imposible amortizar la inversión, según argumentaron. "Hace más de diez años que no vendo un billete con descuento por familia numerosa y en quince no he llegado a tener un grupo de ocho personas, el mínimo para aplicar la bonificación exigida por la DGA", explicaba la responsable de Autobuses Pechuán, que cubre Cella-Teruel.

Tampoco corre mejor suerte la consulta por internet, ya que las empresas pequeñas directamente no tienen ni página web como les exige la DGA y en otras grandes, caso de Ágreda Automóvil, hay errores de bulto con horarios de salida y llegada calcados.

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