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AGUA

La Generalitat admite que la tubería de conexión de sus redes hídricas afecta a la cuenca del Ebro

Marcelino Iglesias vuelve a criticar el proyecto usando términos en referencia expresa a un trasvase entre cuencas.

A pesar de los esfuerzos denodados desde los gobiernos español, aragonés y catalán de negar que el plan de llevar aguas del Ebro a Barcelona es un trasvase que afecta a dos cuencas hidrográficas y, por lo tanto, también a la Comunidad Autónoma de Aragón, el giro político que ha experimentado la polémica a raíz de las lluvias hace que los responsables de esos ejecutivos empiecen a admitir en sus declaraciones, consciente o inconscientemente, la auténtica naturaleza del proyecto. Ayer fue el turno de la consejera de Justicia catalana, Montserrat Tura, y, por segunda vez, del presidente aragonés, Marcelino Iglesias.

A Montserrat Tura, que ejercía como portavoz de la Generalitat, le tocó abordar la respuesta a los recursos judiciales anunciados ayer por la DGA de manera oficial. La consejera catalana dijo que el Gobierno de Aragón es "libre de iniciar todas las acciones legales que considere oportunas" para añadir inmediatamete después que las obras de construcción de la tubería que debería permitir el trasvase de caudales hídricos, al conectar las redes de abastecimiento de Tarragona y Barcelona, no corresponden a la Generalitat porque afectan "a una cuenca no interna".

Tura estaba admitiendo implicitamente la evidencia de que la obra que se quiere hacer es, como se recoge jurídicamente en la ley del PHN de 2005, una infraestructura de trasvase para llevar agua de una cuenca a otra. En este caso, bien los excedentes de la cesión a Tarragona aprobada en 1981, bien los caudales que la Generalitat pudiera conseguir de cesiones de regantes.

Ese posicionamiento, además de contravenir todas las afirmaciones políticas anteriores vertidas desde Moncloa, el Pignatelli y el Palau de la Generalitat, choca con los informes jurídicos encargados por la DGA, en los que no se contempla afección de la obra a Aragón. Por el contrario, viene a coincidir con el análisis del Justicia, que sí denunciaba rotundamente esa afección.

Por otra parte, Iglesias, al igual que hiciera recientemente en la televisión autonómica catalana, utilizó ayer términos y comparaciones para referirse al proyecto que lo identifican como un trasvase. El presidente dijo que su Gobierno siempre ha defendido que los trasvases "generan más problemas de los que resuelven" y que él ha ido a manifestaciones contra trasvases "de la mano" de algunos que hoy los defienden.

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