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Aniversario de la Academia General Militar

La Academia General Militar cumple 130 años con un estado de salud "excelente"

Miles de cadetes se han formado en la escuela, entre ellos el Rey Juan Carlos o el Príncipe Felipe. Ahora tiene 744 estudiantes.

La Academia General Militar de Zaragoza (AGM) celebra el próximo lunes sus 130 años de historia, desde su fundación en 1882, con una "salud excelente" y "mucha vitalidad", gracias en parte a sus 744 cadetes que se preparan para un mundo "global y cambiante".

La AGM "tiene mucha vitalidad, mucho ímpetu, mucha alegría", dice en una entrevista el general director de la Academia, Francisco José Gan Pampols, quien la compara a "una señora que ha cumplido la edad en la que todo lo que sabe, todo lo que quiere y todo lo que puede hacer se conjuga de forma armónica".

No obstante, también cambia y se adapta a los nuevos tiempos constantemente, y prueba de ello es que desde 1942 -año de su segunda refundación; la primera refundación fue en 1927- ha habido nueve planes de estudios, y el último de ellos, puesto en marcha hace solo dos cursos, se adapta perfectamente al Plan Bolonia.

Así, los alumnos que acaben sus estudios en la Academia General Militar se graduarán como oficiales del Ejército de Tierra y, además, obtendrán el título de grado de Ingeniería de Organización Industrial. "Pero aquí no vienen a formarse ingenieros, vienen a formarse tenientes", remarca el general Gan.

El director de la AGM reconoce que lo primero que sintió cuando le pusieron al frente de la institución, el 11 de enero de 2010, fue "orgullo" -porque "es una cosa seria"-, aunque después le temblaron "las canillas", ha bromeado, al darse cuenta de que dejaba el mundo de las operaciones militares para dedicarse a la enseñanza.

Además, su nombramiento coincidió con toda la adaptación al proceso de Bolonia, "un cambio copernicano" en muchos aspectos que fue "apasionante" aunque todo un desafío, afirma.

El general Gan tiene una dilatada experiencia en misiones internacionales de paz en Bosnia-Herzegovina, Kosovo o Afganistán.

Esa experiencia le ha hecho entender que ahora, cuando un oficial tiene que desenvolverse en ambientes globales, debe tener "una capacidad de liderazgo multidimensional", ya que "trata con personas, con organizaciones y con entornos complejos", y todo eso se obtiene a través de un plan de estudios "muy exigente y muy amplio".

"Se ha acusado muchas veces a los centros docentes de enseñar a ganar conflictos con las lecciones aprendidas de los conflictos pasados, pero eso ayudaría a resolver el pasado, no el presente", subraya el general Gan, al tiempo que apuesta por enseñar a los cadetes a anticiparse.

Los oficiales que estudian en la Academia General Militar de Zaragoza deben adaptarse a un escenario "tan cambiante" como el actual, y eso exige "gestión de la adversidad, tolerancia, un umbral de tolerancia a la frustración elevado, y capacidad para trabajar en situaciones de aislamiento con niveles altos de incertidumbre".

Por ello, el modelo de formación establecido "tiene una parte muy analítica, da mucha capacidad de síntesis y tiene un componente humanístico y técnico elevado", y también se imparten idiomas, temas de la esfera internacional y del tipo de conflicto moderno.

Serán "los mejor formados", ha dicho el general Gan, aunque a su juicio todos los cadetes de la AGM son "los mejor formados de su tiempo".

Por sus aulas, muchas de ellas de reciente construcción, han pasado miles de cadetes, entre ellos el Rey Juan Carlos o el Príncipe Felipe, y a día de hoy estudian 744 en tres cursos distintos, y también los hay procedentes del extranjero: de Jordania, Corea del Sur o Estados Unidos, entre otros.

El primer objetivo que se marcó el director fue "la normal implantación del modelo", y quizá lo puede dar por cumplido cuando acabe el segundo curso, mientras que el siguiente es "la consolidación del modelo", que se dará por conseguido "cuando la primera de las promociones salga y se pueda decir que ese oficial es bueno y se adapta a las necesidades" actuales.

Respecto a la presencia de la mujer en la Academia, Gan asegura que está muy normalizada ("aquí el sexo no es una cuestión determinante", afirma) aunque "lo que sí existe es la lógica de la convivencia", es decir, que "las chicas viven en sus camaretas y los chicos en las suyas".

Pero en cuestiones de competencia, de trabajo y de actividad "no hay en absoluto ninguna diferencia", solo una consideración, respecto a la exigencia en determinadas pruebas.

"La igualdad no es tratar de forma igual a los desiguales, sino de forma igual a los iguales y desigual a los desiguales", señala el general Gan, quien ha recordado que la primera mujer que ingresó en las fuerzas armadas lo hizo en los cuerpos comunes de la defensa (medicina, farmacia, sanidad, veterinaria), en 1986.

Por su parte, la primera mujer de la escala superior de oficiales ingresó en 1990, ha ascendido ya a comandante y le quedan dos o tres años para ser teniente coronel, ha apuntado.

"Y desde el principio las mujeres pueden estar en primera línea de combate", aunque es cierto que en los conflictos actuales "no hay frentes" y el conflicto está "en todas las direcciones", "en una bicicleta bomba" o "en un burro trampa".

Preguntado por su carrera militar, ha reconocido que el "mejor empleo", en "plan romántico", es el de capitán, un "oficio muy bonito" porque estás "en contacto directo y permanente con los soldados", aunque el que más satisfacción te da es el que alcanzas porque significa "un incremento de responsabilidad, mandas a más gente, mandas cosas más complejas y eres responsable de todo ello".

Pero también es "bien bonito" ser general, ya que "la exigencia es alta" y cuando te eligen piensas: "bueno, no ha ido mal".

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