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Aragón

COMITÉ REGIONAL

Iglesias acepta encabezar la lista del PSOE por Huesca y asegura que no hay «nada perdido»

Garantiza que estará «en un segundo plano» y que Almunia es una candidata «muy fuerte». Subraya que las reformas «no son aceite de ricino» e insta a convencer al electorado.

Eva Almunia y Marcelino Iglesias, ayer, en la clausura del comité regional del PSOE.
Iglesias acepta encabezar la lista del PSOE por Huesca y asegura que no hay «nada perdido»
JOSÉ MIGUEL MARCO

El presidente aragonés y secretario del PSOE-Aragón, Marcelino Iglesias, enardeció ayer a sus correligionarios del comité regional con el argumento de no hay «nada ganado ni perdido» y les instó a convencer al electorado de que las reformas «no son un castigo del cielo ni una dosis de aceite de ricino», sino lo que se necesita para reactivar la economía. Iglesias se encargó de cerrar, junto a la presidenciable Eva Almunia, el comité regional que ratificó las listas a las Cortes de Aragón por las tres circunscripciones aragonesas y a los ayuntamientos de Huesca, Teruel, Zaragoza y Calatayud.

En el acto, que se alargó toda la mañana, explicó por qué había aceptado encabezar la lista autonómica por Huesca, aunque el líder socialista dejó muy claro a Almunia que permanecerá, como es su deseo personal, «en un segundo plano». Argumentó que había aceptado, pese a su intención de dejar la primera línea política, porque se lo habían pedido sus compañeros de Huesca, «porque era muy difícil decir que no a los que desde hace muchos años me están apoyando».

En su discurso, de más de media hora, comenzó destacando que la candidata parte con ventaja si se compara con su experiencia, dado que él fue elegido en unas primarias y ella cuenta con el «apoyo absoluto» del partido desde un principio y, por tanto, es una candidata «muy fuerte».

En la sede del partido, ante un auditorio repleto de cargos y militantes, Iglesias se mostró convencido de que los tres meses que faltan para las elecciones es tiempo suficiente para convencer al electorado si todos se implican en explicar las reformas económicas, lo que garantiza obtener así «un buen resultado». A su juicio, los votantes no pueden apoyar las medidas si estas no se entienden.

Gran parte de su intervención la centró precisamente en el reto de salir de la crisis y de convencer a los mercados, para lo que defendió la necesidad de transmitir confianza. A su juicio, las medidas adoptadas, como la de alargar la edad de jubilación o la de abaratar los despidos, eran necesarias para reactivar la economía. Por ello, incidió en que los socialistas deben trabajar de forma responsable para que los ciudadanos puedan elegir, el próximo 22 de mayo, entre los que han puesto «herramientas para superar la crisis y quienes consideran a la crisis una herramienta para llegar al poder», en referencia al PP.

Iglesias también optó por cargar contra los populares, a los que acusó de alegrarse de los problemas del país. «Cuando las cosas van mal, les veo sonreír y frotarse las manos; y se les cambia el rictus cuando llegamos acuerdos con los sindicatos. Les da lo mismo todo con tal de conseguir su obsesión, que es el poder, pero ni se va a hundir Aragón ni ellos van a ganar las elecciones», añadió.

También acusó a la candidata popular, Luisa Fernanda Rudi, de no haber explicado aún sus propuestas, un hecho que contrapuso con el trabajo desarrollado por el Gobierno de Aragón durante los últimos doce años y del que, dijo, estaba «muy satisfecho». De hecho, destacó el trabajo «conjunto» con el PAR, todo un guiño tras los últimos desencuentros.

Antes de ceder el último turno de palabra a Eva Almunia, le recordó a la candidata de que el partido había hecho un «depósito extraordinario de confianza». Y se mostró convencido de que ella será capaz de transformarlo en éxito electoral, hasta el punto de ser la próxima presidenta de Aragón.

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