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Alarma por la aparición de casi 60 grullas muertas en la alberca de Alboré de Huesca

Descartada la gripe aviar, la DGA ha enviado muestras a un laboratorio para averiguar la causa. También ha solicitado la colaboración de una unidad canina del Seprona para la posible detección de tóxicos en el campo.

Una de las grullas muertas aparecida en la alberca de Alboré.
Una de las grullas muertas aparecida en la alberca de Alboré.
Pablo Vallés

El departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón investiga las causas de la muerte de más de 60 grullas que aparecieron en la alberca de Alboré de Montmesa, en Huesca, un dormidero habitual de estas aves que invernan en esta zona desde hace varios años para regresar a finales de febrero o principios de marzo hacia el norte de Europa. Entre las gestiones realizadas, se ha solicitado la colaboración al Seprona de la Guardia Civil para utilizar su unidad canina para la posible detección de tóxicos en el campo. Además, se está extremando la vigilancia en la zona.

Las grullas fueron encontradas por el educador y divulgador ambiental Pablo Vallés, que dirige el Centro de Interpretación de la Alberca de Alboré. Asegura que el 12 de noviembre fue "uno de esos días que no deseas vivir". En una visita rutinaria por el interior de la alberca, se encontró con varias grullas muertas diseminadas, "una imagen terrible y macabra que me hizo sentir como hacía mucho tiempo que no me sentía en la naturaleza", admite.

Llamó entonces al 112 para ponerlo en conocimiento de los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón. Mientras, recorrió toda la superficie del contiguo embalse de la Sotonera, que en estos días se encuentra todavía muy bajo, para poder ayudar en la localización de los cadáveres y encontró 17 ejemplares muertos "de forma no natural, con claros síntomas de haber perecido por causa de algún tóxico", afirma, y cuatro más depredados por zorro "en lugares de buena visibilidad lo que daba a entender que había aprovechado la debilidad de las aves para realizar el ataque", señala.

Los APN recogieron las aves con trajes de protección especiales siguiendo el protocolo diseñado por posible gripe aviar, una causa que se descartó en los primeros análisis efectuados a los 37 cadáveres trasladados al Centro de la Alfranca en Zaragoza. Según la DGA, las necropsias también han desechado la posibilidad de una muerte por colisión con un tendido eléctrico. Por ello, se enviaron muestras para detectar los posibles tóxicos a un laboratorio de referencia y se está a la espera de los resultados. "Los más habituales se han desechado ya y siguen buscando otros tipos", indica Vallés.

En los siguientes días, localizaron más cadáveres, la mayoría de ellos depredados por el zorro, hasta sumar 57. "Durante este tiempo los bandos de grullas prácticamente desaparecieron del humedal y sospecho que el ver morir de esa forma a sus compañeras hizo que sintieran que el lugar no era seguro", explica este experto, que este año ha observado muchas menos aves que otros años "porque en una situación normal estaríamos hablando de unas 4.000 o 5.000 grullas en esta época y ahora mismo tenemos unos centenares como mucho". En este sentido, destaca que ese número de ejemplares muertos en tan pocas grullas "es muy alto porque si la misma proporción se aplicara a 5.000 grullas, estaríamos hablando de una catástrofe ecológica terrible". 

Pablo Vallés asegura sentir "asco pensando en que alguien pudiese haber hecho algo aposta para hacer desaparecer las grullas de un lugar en el que he pasado tan buenos momentos y en el que he aprendido tanto".

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