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Pruebas PCR para cruzar el Pirineo: "Una familia que viene de campin tiene que pagar 600 euros"

Francia ha iniciado este mes su desescalada, pero apenas se está notando en las tiendas de Bielsa o El Portalet ni en los hoteles de la sierra de Guara. El tráfico por los pasos fronterizos sigue bajo mínimos.

Grupos de turistas franceses en Guara / 13-5-21 / Foto HERALDO[[[FOTOGRAFOS]]]
Catherine Scerbac (segunda por la derecha) con unos clientes franceses, de los pocos que se han desplazado a la sierra de Guara en este puente festivo en su país.
Heraldo

La relajación de las restricciones por la covid en Francia y España, con mayor libertad de movimientos para viajar a partir de este mes, apenas se está notando en los pasos fronterizos del Pirineo. El país vecino inició la desescalada el día 3 y ya no exige un motivo justificado para alejarse más de 10 km del domicilio, medida que ha coincidido en el tiempo con el final del estado de alarma en España. Sin embargo, en las tiendas de Bielsa, El Portalet o Canfranc siguen entrando muy pocos franceses a comprar tabaco o alcohol, más barato que en su país. Tampoco han regresado a la sierra de Guara, que tiene en Francia su principal mercado.

Los empresarios lo achacan a la exigencia de una PCR negativa para cruzar la frontera, realizada en las 72 horas previas, que obliga a realizar un desembolso adicional y plantea dificultades logísticas. En el país vecino la norma está vigente desde el 31 de enero y España la implantó el 31 de marzo. Solo están exentos transportistas, trabajadores fronterizos y en el caso de los franceses los residentes de zonas a 30 kilómetros de la frontera. También los niños: Francia no la exige a los menores de 11 años y España, a los de 6.

De momento, las cifras de tráfico de vehículos en los pasos fronterizos siguen en mínimos históricos. La semana del 26 de abril al 2 de mayo, antes de relajarse las medidas, atravesaron el túnel de Bielsa 166 vehículos diarios. La siguiente, del 3 al 9 de mayo, cruzaron 264, un ligero incremento, pero muy lejos de los 800 de media en esta época del año.

Anabel Costas, responsable de alojamientos de la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo de Huesca, asegura que la obligación de entrar y salir con PCR negativa frena a los visitantes extranjeros. De cara al verano, la incertidumbre es máxima. Hay expectación por saber si se mantendrá el requisito, "porque también se habla del calendario de vacunación", señala Luis Terrén, presidente de la Asociación Turística del Valle del Aragón. "Solo se ve puntualmente algún turista francés. Hay poco movimiento, tanto de franceses como de españoles de otras comunidades autónomas", añade.

Cancelaciones en Guara

Uno de sus destinos preferidos es la Sierra de Guara, cuyos empresarios se quejan de que el coste y la logística de las pruebas de covid están provocando cancelaciones de reservas. Este fin de semana era puente festivo en Francia, el primero tras la desescalada, y sin embargo la ocupación ha sido mínima. "Para una familia de cuatro personas que viene de campin puede suponer hasta 600 euros", asegura la presidenta de la asociación empresarial, Laura Ventura, partidaria de dar más facilidades en los test.

El albergue de Bierge hubiera estado a tope, pero solo alojó a 12 franceses, que empezaron a llegar el jueves. "Allí se las hacen gratis, pero para el regreso tienen que hacer otra PCR el viernes para tener el resultado el domingo. Muchos además no quieren pasar por tantas pruebas», comenta la dueña, Catherine Scerbac, que teme sobre todo el efecto de cara al verano.

Las anulaciones son continuas, confirma Eva Viñuales, copropietaria de la Hostería de Guara. "La sanidad pública no nos ha dado la opción y si quieres una PCR para volver hay que pagar en un centro privado". El problema no es solo el precio. La logística tampoco es fácil. "Ningún laboratorio nos hace las pruebas en fin de semana, salvo uno en Zaragoza". 

Los empresarios disponen de un listado de centros privados donde se realizan test de covid, en Barbastro, Huesca o Monzón, con resultados en 24 horas. Los precios de las PCR que habilitan para viajar varían entre los 98 euros de la más barata a los 155 de la más cara (a domicilio). Una de las empresas se desplaza para hacerlas, pero solo de lunes a viernes.

A la copropietaria de la Hostería de Guara le acaban de cancelar una estancia de 5 noches para 25 personas. "Es una complicación para ellos y al final se quedan en Francia. La semana anterior pasó lo mismo con dos familias, ya que les suponía pagar 963 euros para volver. Aunque luego se lo reembolsa el gobierno, tienen que adelantar el dinero", explica Viñuales, a quien le gustaría que ambos países firmaran un convenio para hacerlas en centros de salud o mutuas. La prioridad es la salud, añade, "no sobrecargar los hospitales, y mientras la incidencia sea elevada los laboratorios están desbordados", pero recuerda que Aragón vive en buena medida del turismo, y el sector lleva parado desde octubre.

De cara al verano los clientes les hacen muchas preguntas, sobre el calendario de vacunación y las pruebas, pero no saben qué contestar. "Si los franceses, que son el pulmón de Guara, no vienen, nos vamos a ahogar", advierte Viñuales.

A 30 kilómetros de la frontera

También la actividad es escasa en los comercios ubicados en la frontera. La excepción de las PCR para los franceses residentes a 30 kilómetros conlleva muy pocas ventas, ya que el cliente potencial es escaso. "Vemos alguno más desde el 3 de mayo, porque antes no venía nadie, pero pocos. Además tienen toque de queda a las siete de la tarde", destaca Ángel Solans, gerente de tres supermercado en Parzán y Bielsa. Solo tiene abiertos dos, que atiende con su mujer mientras la plantilla sigue en ERTE. "La única población grande al otro lado es Saint Lary, una ciudad turística que tampoco tiene visitantes", dice.

Solans confía en las nuevas medidas de desescalada en Francia. El 19 de mayo el toque de queda se prolongará a las 21.00 y reabrirán los comercios, terrazas, museos, salas de cine y teatros con aforo limitado; el 9 de junio, a las a las 23.00 y volverán a funcionar cafés y restaurantes en interiores; y el 30 de junio se acabará.

Para el alcalde de Bielsa, municipio acostumbrado a contar cada fin de semana con visitantes de las localidades vecinas del otro lado de la frontera, el aumento de turistas franceses desde el fin de las restricciones es "algo simbólico". "El mercado francés es muy importante para nosotros porque no es estacional. Ellos tienen vacaciones a lo largo de todo el año y representan el 30 o el 40%", declara Miguel Noguero. Recuerda que el verano pasado se vivió casi exclusivamente de los españoles y confía en que a partir de julio el perfil vuelva a ser más internacional.

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