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El diario montañero de Esther Dingley en el Pirineo antes de desaparecer

"Me siento segura en las montañas", dijo la británica, que llegó a Benasque huyendo del confinamiento francés. Allí se ha abierto una investigación y España no descarta ninguna hipótesis.

‘Selfie’ de la montañera difundida por la Gendarmería.
‘Selfie’ de la montañera difundida por la Gendarmería.
pghm LUCHÓN

Esther María Dingley, la montañera inglesa desaparecida hace 10 días en Benasque durante una travesía en solitario por el Pirineo, es una famosa bloguera en su país. Junto a su pareja, Dan C., se dio a conocer por contar su viaje de seis años por Europa en autocaravana, un cambio vital tras una grave enfermedad de él que los llevó a dejar casa y trabajo en Inglaterra para trasladarse a la Gascuña francesa.

En ese mismo blog narró, hasta poco antes de perderse su pista el 22 de noviembre, las razones que la llevaron a cruzar la frontera. "Justo antes de los encierros franceses, crucé hacia España. Me siento más segura en las montañas y las tasas de incidencia son mucho más bajas. Casi no veo a nadie". Antes de viajar a Benasque estuvo cuatro días en el Parque Nacional de Ordesa y también en la cima del Turbón.

La Guardia Civil ha podido reconstruir sus pasos a través de las entradas en el blog, donde ilustró con fotografías su ruta. El 13 de noviembre, ya en Benasque, reconocía el lujo de disfrutar de "lugares tan increíbles" como una cabaña a 2.000 m bajo el Aneto, "un nuevo amigo, un fuego, hermosas estrellas...". Probó la escalada, que deseaba desde hace tiempo, y reconoció su suerte por toparse con un noviembre cálido, aunque el espesor de la nieve en algún punto la hizo dudar y darse la vuelta ante una cima.

"Me encanta llevar todo a mi espalda", escribía. "Tengo todo lo que necesito para sobrevivir". Pasó por el refugio Ángel Orús, uno de los pocos abiertos en el Pirineo por el confinamiento. Allí pernoctó, confirmó un guarda, aunque llevaba una tienda e incluso dudó si acampar fuera.

El 18 de noviembre fue "otro día increíble". Se topó, a 2.600 metros de altitud, con lagos, cascadas, bosques y gargantas en el GR-11. Durmió en su saco dentro de una cabaña. El 19 firmó su última entrada en el blog. Había cruzado la frontera desde Francia a España. Por primera vez en dos días se encontró con otro excursionista (las restricciones en España y Francia han dejado la montaña casi vacía) y dudó si ir a otro refugio o bajar con él hasta la autocaravana.

El rastro de Esther se perdió el día 22, cuando le envió un wasap a su compañero desde la cima del pico Salvaguardia. Este, en sus redes sociales, planteaba que después de tantos días "quizá Esther no esté allí arriba" y por eso no la encuentran.

Los equipos de montaña de la Guardia Civil de Huesca han salido cada día desde la denuncia de la desaparición y este jueves reanudarán el rastreo, ampliado a otros valles. La búsqueda se ha intensificado por la cercanía de un frente de frío, viento y nieve. También a los rescatadores les extraña no encontrar ningún rastro de la montañera pasado tanto tiempo.

Su pareja agradecía, también en el blog, los medios desplegados. "Han ido una y otra vez, han usado helicópteros, perros, un dron y mucha gente", dice, "y estoy muy agradecido por el esfuerzo que han puesto en ambos lados de la frontera y por la forma en que ambos equipos me han mantenido informado".

La inquietud crece "día tras día", se lamenta, por no tener noticias de Esther, y más con su experiencia en la montaña, el buen tiempo, la ruta claramente definida para el domingo por la tarde, 22 de noviembre, y el lunes. "Ambos coordinadores de búsqueda me han dicho que aunque nunca puedan estar cien por cien seguros, la opinión que prevalece es que ella no está allí", asegura Dan, porque si se hubiera caído la habrían encontrado dada la intensidad del rastreo y las características de la zona. Su caso, añade, ha pasado a "una unidad judicial especializada en Francia. Esto significa que estarán mirando otras opciones más allá de un accidente de montaña".

En declaraciones a medios de otros países, la Gendarmería ha reconocido que no sabe "dónde más buscar". La misma confusión sobre su paradero hay en España, donde la Guardia Civil no descarta ninguna hipótesis mientras sigue saliendo cada día a la montaña para intentar encontrar a Esther.

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