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Huesca

La ministra lamenta la muerte de la osa Sarousse y promete "aclarar lo ocurrido"

Teresa Ribera dice que "fue un día muy duro" y anuncia acciones legales para compatibilizar la caza y la biodiversidad. La Fundación Oso Pardo exige "cambios de calado en la práctica de la caza en zonas oseras".

Teresa Ribera, en una visita a Aragón con el presidente Lambán y el consejero Olona.
Teresa Ribera, en una visita a Aragón con el presidente Lambán y el consejero Olona.
Guillermo Mestre

La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ha lamentado la muerte el domingo de dos osas, una en la provincia de Huesca y otra en Palencia, en las mismas circunstancias, abatidas por disparos de cazadores durante una jornada cinegética. "Ayer fue un día muy duro. Dos osas abatidas a tiros y un temporal se llevó la barra del Trabucador (en referencia a esta zona del Delta del Ebro)", ha manifestado en Twiter.   

Ribera se ha comprometido a "aclarar lo ocurrido". "No somos competentes en caza pero sí debemos trabajar juntos por la protección de la biodiversidad". Su ministerio, ha añadido, está estudiando "las acciones legales que, en su caso, haya que impulsar". Siguiendo el hilo de su tuit, la directora general de Cambio Climático del Gobierno de Aragón, Marta de Santos, ha dicho: "Durísimo. Sigo sin remontarlo emocionalmente".  

La osa Sarousse murió por disparos de un cazador en el municipio del Valle de Bardají. El autor ha alegado defensa propia, ya que el oso apareció en la batida del jabalí realizada por vecinos de la zona y se encaró con él. No pudo asustarlo con gritos y cuando se le acercaba realizó tres disparos. La otra fue abatida en el Parque Natural de la Montaña Palentina por un cazador que, al parecer, la confundió con un jabalí.

Los grupos ecologistas no cuestionan tanto la acción defensiva del primer caso, a la espera de la investigación judicial, como el hecho de que se permitiera la caza en esa zona cercana al macizo del Turbón, donde la osa tiene su hábitat desde hace una década. En el caso de Palencia, el desarrollo de la cacería contaba con la vigilancia de dos celadores de medio ambiente y de un miembro de las patrullas oso de la Junta de Castilla y León. También durante los días previos al desarrollo de la cacería se había rastreado la zona, no encontrando indicios de la presencia de oso pardo en la zona.

Por su parte, el consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente, Joaquín Olona, ha declinado hacer cualquier valoración porque "el asunto está en manos del Seprona, encargado de la investigación, y de la justicia", y además se está a la espera "de que la juez decrete el secreto de sumario".

"Día aciago para la conservación del oso pardo", ha señalado por su parte la Fundación para la Conservación del Oso Pardo (FOP), encargado de la gestión en la zona cantábrica pero que colabora también en el programa de seguimiento de la población osera en el Pirineo.

La Fundación ha iniciado ya acciones legales para pedir el esclarecimiento de la muerte a tiros de las dos hembras. Ha solicitado a las Fiscalías Superiores de Justicia de Castilla y León y de Aragón que ordenen el inicio urgente de diligencias para asegurar la obtención de todas las pruebas necesarias y comprobar si hay responsabilidad penal en los actos de caza mencionados. "No debe olvidarse que los actos de caza de especies en peligro de extinción pueden conllevar penas de hasta dos años de privación de libertad, y tres años, si es un espacio natural protegido; además de graves inhabilitaciones". En su opinión, "quizás sea el momento de plantearse el agravamiento de las penas de estos delitos, a la vista de la reiteración de estas muertes en circunstancias similares. 

Con la muerte de Sarousse, de 21 años, ya son tres los osos fallecidos por causas humanas en el Pirineo este año. En abril fue encontrado el cadáver de Cachou, un oso muy depredador. Inicialmente se apuntó como causa una pelea con otro macho y su posterior caída por un precipicio, pero las organizaciones ecologistas sospechaban de un envenenamiento. Finalmente, se detuvo por su implicación en la muerte a un agente de Medio Ambiente del valle de Arán. Además, en Ariège, en Francia, apareció el cadáver del macho Gribouille, abatido a tiros el pasado mes de junio. Fue la propia ministra de Transición Ecológica, Élisabeth Borne, quien informó de ello en sus redes sociales.

"Resulta inadmisible un balance semejante dentro de una población de osos de tan solo una cincuentena de ejemplares, fruto, además, de un programa europeo de recuperación", indica la Fundación. En el caso de la Montaña Palentina, se trata del tercer oso tiroteado por cazadores locales en los últimos años, debido supuestamente a confusiones con jabalíes. 

La situación exige "cambios de calado en la práctica de la caza en zonas oseras", a juicio de la Fundación, tal y como ha planteado en las mesas de trabajo con la administración. La FOP considera ineludible que el compromiso de los cazadores en zonas oseras sea firme y formal, es decir, que cada cazador participante reconozca por escrito que es conocedor de las buenas prácticas a seguir en un área con presencia de osos, y se atenga a las consecuencias de no cumplirlo. "La FOP comenzará las gestiones de forma inmediata y las extenderá a las administraciones del ámbito pirenaico, así como a mesas de trabajo con la Real Federación Española de Caza para mejorar la formación y la sensibilización de los cazadores".

Por otra parte, señala, algunas voces están reclamando la prohibición de la caza en zonas oseras, pero "no es un escenario realista debido a la extensa área, de miles de km2, por la que se distribuye la especie actualmente".

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