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Huesca

Ordesa alerta de la proliferación de conductas incívicas: perros sueltos, chapuzones y drones en la mochila

En un año, las denuncias aumentaron un 18%, la mayoría por no llevar atada a la mascota. La directora pide a los visitantes "una conducta ejemplar, porque no estamos en un parque temático". 

El baño está prohibido en todo el Parque, pero hasta en lugares emblemáticos como la cascada de la Cola de Caballo, hay excursionistas que se dan un chapuzón, como muestra esta imagen del primer lunes del verano.
El baño está prohibido en todo el Parque, pero hasta en lugares emblemáticos como la cascada de la Cola de Caballo, hay excursionistas que se dan un chapuzón, como muestra esta imagen del primer lunes del verano.
M. J. V.

Primeros fines de semana del verano y primera tromba de visitantes en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que en dos sábados consecutivos, coincidiendo con la plena movilidad, ha tenido que cerrar el acceso a la Pradera al completarse la capacidad máxima. Esta afluencia ha vuelto a poner de manifiesto la proliferación de conductas incívicas, impropias en un espacio que ostenta el mayor rango de protección posible, y que se reflejan en la imagen de la emblemática cascada de la Cola de Caballo con excursionistas dándose un chapuzón, una actividad totalmente prohibida.

En el año 2018, la última memoria publicada por el Gobierno de Aragón, los agentes de proteccion de la naturaleza y la Guardia Civil tramitaron 263 denuncias, un 18% más que en 2017 (223). El ranquin de conductas sancionables lo encabeza llevar perros sueltos (deben ir atados), con 90 frente a las 56 del año anterior, lo que disparó el total de infracciones. Le siguen la acampada no permitida, 95 (97 en 2017), y la circulación o estacionamiento fuera de pista autorizada, 58 (64). También las hay por hacer fuego (2), sobrevolar el Parque (5), y más ahora con el uso de drones, y bañarse en el río (4).

Un cartel con la normativa para que los excursionistas puedan estar informados.
Un cartel con la normativa para que los excursionistas puedan estar informados.
Heraldo

La directora de Ordesa, Elena Villagrasa, pide a los visitantes "una conducta ejemplar" porque "estamos en un Parque Nacional, la máxima figura de protección que tenemos". "En realidad habría que ir, contemplarlo y volver a casa. Está prohibido cazar, pescar, hacer fuego, tirar basura, bañarse, recoger flores, molestar a los animales, hacer ruido… No es un parque temático", recalca. Pero la realidad es que aumentan las conductas incívicas. Curiosamente, algunas web de turismo oficiales incluyen imágenes, como las de excursionistas con perros sueltos o bicicletas de montaña que son actividades prohibidas.

Kilos y kilos de basura

"Recogemos kilos y kilos de basura, y hay de todo. Tiran pañuelos de papel, compresas, tampones, pañales…, ahora también mascarillas. Hay una falta de educación ambiental. Es un lugar remoto donde no es fácil hacer llegar una pick-up para recoger los residuos. Todo el mundo debería colaborar para que estuviera en perfecto estado", señala Villagrasa.

Este será un verano especial. El espacio se ha preparado para recibir a los visitantes con la máxima seguridad: sensores de movimiento en lugar de interruptores en los baños, hidrogel, mamparas en los mostradores, obligación de uso de mascarilla en los centros de vistantes y puntos de información; atención uno a uno en las oficinas... También se han instalado paneles con consejos para no tirar basura y se han eliminado las papeleras para evitar que sean un foco de contagio. La localización de los contenedores se indica en los postes señalíticos, junto a una campaña de sensibilización para que todo el mundo, si es posible, se lleve la basura en el coche.

Imagen de una web oficial de turismo con ciclistas en Ordesa, una actividad prohibida.
Imagen de una web oficial de turismo con ciclistas en Ordesa, una actividad prohibida.
Heraldo

La directora reconoce que preocupa especialmente la presencia de perros sueltos, y también el uso de drones, que algunos excursionistas llevan en la mochila. Pese a la existencia de numerosas carteles con las actividades prohibidas, todavía hay quien se baña. En julio y agosto se monta un servicio de vigilancia en las horas centrales en la cascada de la Cola de Caballo, uno de los focos de atracción, para evitar, entre otras cosas, que los excursionistas se metan en el agua. "La gente llega a comer y ya no es que se acerquen a la cascada, sueltan al perro o se bañan para refrescarse, en lugar de disfrutar del paisaje", lamenta la responsable del Parque. 

El aumento de las sanciones por las mascotas sueltas puede provocar que se acabe por prohibir su entrada, como ocurre en el Parque Nacional de los Pirineos franceses. De hecho, los grupos ecologistas hicieron la propuesta al Patronato y, aunque fue rechazada, se acordó darse un plazo de un año para ver cómo evolucionaba la situación. "La propuesta está en estudio", según la directora.    

Villagrasa advierte de que las conductas incívicas ya empiezan en la Pradera, donde algunos sacan la sombrilla y la mesa de campin. También se saltan las vallas de los miradores, pese a la existencia de esta protección y al cartel de advertencia. "¿Qué más hay que hacer? No podemos poner un guardia en cada sitio". Villagrasa apela a la responsabilidad de todos "para mantener el Parque Nacional con la calidad que tiene, porque si no, nos lo vamos a cargar".

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