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Los controles ahuyentan a los turistas de las segundas residencias del Pirineo

Localidades como Jaca, Canfranc, Villanúa, Biescas o Sallent se felicitan de que este fin de semana sí se han obedecido las restricciones de desplazamientos.

Una urbanización de segunda residencia del Llano de la Victoria, de Jaca, prácticamente vacía.
Una urbanización de segunda residencia del Llano de la Victoria, de Jaca, prácticamente vacía.
Laura Zamboraín

Los empresarios de la Jacetania tuvieron que lanzar un llamamiento urgente el viernes 13 de marzo para cerrar los hoteles, restaurantes y bares ante el aluvión de visitantes "inconscientes" que estaban llegando a la zona ante la inminente declaración de estado de alarma. Una semana después, el comportamiento ha cambiado radicalmente y las restricciones de desplazamiento, unido al refuerzo de los controles en las carreteras del valle del Aragón y de Tena, han logrado ahuyentar a los turistas de las miles de viviendas de segunda residencia que hay en el Pirineo.

Así lo aseguran desde algunas de las principales localidades receptoras de este tipo de visitantes como Jaca, donde según el último censo oficial había cerca de 8.500 segundas viviendas. La concejala Olvido Moratinos destaca que los controles de la Guardia Civil a la entrada de Jaca desde Pamplona, en la A-21, no han dejado entrar "a nadie" y se felicita de que por las calles de la ciudad apenas se vea gente «y eso significa que están entiendo y son conscientes de que hay que quedarse en casa».

En Villanúa, otra de las poblaciones con más viviendas de estas características, el alcalde, Luis Terrén, reconoce que hay segundas residencias ocupadas pero con gente que llegó a la localidad hace dos semanas, antes de la declaración del estado de alarma y son fundamentalmente personas jubiladas. "Pero no se ha visto gente nueva, excepto alguna caravana", apunta. A ello están ayudando los controles que se han establecido desde Jaca hasta Villanúa con la Guardia Civil y el Ejército "por lo que el tema está controlado", se congratula.

Canfranc también ha registrado estos dos últimos días muy poca circulación, prácticamente inexistente, tal y como afirma su alcalde, Fernando Sánchez. Admite también que puede haber alguna segunda residencia ocupada, "pero es gente que vino la semana anterior. Con los controles que hay esperamos que no venga nadie este fin de semana, aunque alguno se puede colar".

En el valle de Tena, en Biescas, otra localidad con gran número de apartamentos de segunda residencia, "de momento solo estamos los vecinos", manifiesta la alcaldesa, Nuria Pargada. No obstante, advirtió de que iban a seguir atentos durante todo el fin de semana para asegurarse de que no llegara nadie. Y también valoró la efectividad de los controles en las carreteras.

Mientras, en la localidad de Sallent de Gállego, el alcalde, Jesús Gericó, destacó la nula presencia de visitantes de fuera. "Si hay alguno, no se mueven de casa. La gente se está tomando esto muy en serio", señaló.

"No es momento de venir al pueblo ahora"

Los llamamientos para no viajar a las zonas rurales no han llegado solo desde el Pirineo. Otras localidades de la provincia también han insistido en lanzar mensajes para que no se acuda tampoco a las segundas residencias de sus pueblos. Es el caso, por ejemplo, del alcalde de San Esteban de Litera, Fernando Sabés, que ha criticado los desplazamientos masivos en las salidas de grandes ciudades. "¿La gente no entiende que quedarse en casa es en la primera vivienda? Aprecio mucho a los que venís al pueblo, pero ahora no es el momento", subraya.

También la alcaldesa de Esplús, Tania Solans, ha pedido que cada uno se quede en su vivienda habitual. "¿Tanto cuesta de entender? En los pueblos tenemos mucha gente mayor. Por todos, responsabilidad, y al menos, respeto. Solidaridad también hacia la gente que se muere de ganas de venir a su pueblo pero cumple las medidas para frenar este virus. ¡Encantados de vernos cuando todo esto pase!", resalta.

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