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Huesca

emergencias

El Colegio de Médicos de Huesca instala el primer desfibrilador a pie de calle

Lo ha colocado en el exterior de su sede, en la céntrica calle Zaragoza, para que pueda ser utilizado las 24 horas del día. 

Enrique Capella y Maite Villarroel, con el desfibrilador instalado en el exterior del Colegio de Médicos, en la calle Zaragoza.
Enrique Capella y Maite Villarroel, con el desfibrilador instalado en el exterior del Colegio de Médicos, en la calle Zaragoza.
Rafael Gobantes

La instalación de desfibriladores se extiende y ya es habitual encontrarlos en centros de salud, recintos deportivos, oficinas o empresas. Sin embargo, esto supone una limitación en cuanto a su uso, ya que son accesibles solo en determinado horario. Por eso, el Colegio de Médicos de Huesca ha decidido sacarlo a la calle y colocarlo en el exterior de su sede, en el número 5 de la céntrica calle Zaragoza, para ser utilizado en cualquier momento por toda la población para atender a un infartado mientras llegan los profesionales sanitarios.    

Es el primero que estará disponible las 24 horas. En la capital oscense hay registrados oficialmente una treintena de aparatos semiautomáticos. Ocho están en los autobuses que cubren la línea Huesca-Barcelona, uno en cada vehículo; y el resto se reparten por los recintos deportivos municipales, el parque de bomberos, la Cámara de Comercio, la estación intermodal, el Palacio de Justicia, centros deportivos privados, oficinas de la administración, escuelas universitarias o el Palacio de Congresos. Sin embargo, el registro oficial del Gobierno de Aragón muestra solo una parte, ya que los de muchas empresas o centros privados no se inscriben. 

Maite Villarroel, jefa del servicio de Cardiología del hospital San Jorge de Huesca y vocal de hospitales del Colegio de Médicos de Huesca, ha destacado la novedad de que el desfibrilador esté en la calle, algo que "es muy habitual en muchos países europeos". En la presentación del DEA (desfibrilador externo automático), han estado también José Borrel,  presidente del órgano colegial; Enrique Capella, experto en emergencias hospitalarias del 061; y Juan José Eito, jefe de urgencias del hospital de Barbastro.     

En su sede ya contaban con un desfibrilador, "pero hemos decidido sacarlo a la calle para que se tenga acceso a él las 24 horas y esté disponible", ha indicado Borrel. Enrique Capella ha realizado una demostración para hacer ver que las indicaciones verbales que da el propio aparato permiten utilizarlo a cualquier ciudadano. El propio aparato comprueba si el paciente está en parada a un ritmo susceptible de desfibrilar. 

Según han explicado los expertos, lo primero es comprobar si la persona que ha sufrido un infarto respira, y en caso afirmativo colocarla en posición lateral de seguridad por si vomita. Mientras se llama al 061 hay que empezar a aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar. Respecto a esto, lo aconsejable sería tener un curso de primeros auxilios. En Suecia, el 30% de la población tiene esta acreditación, un porcentaje que en España se reduce al 3%. "Nuestra intención es que se puedan dar incluso en la escuela". 

Dos aragoneses mueren cada día por infarto y serían susceptibles de ser reanimados con un desfibrilador. "Es la primera causa de mortalidad en edad mediana", ha afirmado Juan José Eito. Por su parte, Enrique Capella ha puesto el acento en la inmediatez en la atención, ya que a partir del primer minuto, el cerebro empieza a morir si se queda sin riego sanguíneo y ya es irreversible en el octavo. "De ahí la importancia de saber realizar una reanimación y de sacar de los hospitales estos aparatos".  Su uso cada vez está más extendido. Y el precio no es prohibitivo, ya que puede costar entre los 600-800 euros de los más básicos, a los 1.500 que hay en los centros de salud. 

"La chispa de la vida, lo llaman los americanos", ha comentado el experto en emergencias del 061, destacando la importancia de que sea accesible en lugares remotos, como los refugios de montaña.      

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