Huesca

Ansó vuelve a sacar las joyas de su ropero

Un centenar de vecinos y vecinas desfilarán el día 25 con trajes típicos y recrearán escenas costumbristas.

El desfile en la plaza Domingo Miral es el acto más concurrido de esta gran fiesta.
El desfile en la plaza Domingo Miral es el acto más concurrido de esta gran fiesta.
Rafael Gobantes

Un año más, y ya con casi 50, los vecinos y vecinas de Ansó sacarán este último domingo de agosto las joyas de sus ropero, probablemente de origen medieval, para celebrar por todo lo alto el Día del Traje Tradicional Ansotano. Una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional con la que la villa cierra oficiosamente el verano y que le hace duplicar su población por un día.

El exitoso programa se repite una edición más aunque incluye algunas novedades como la actuación de los Danzantes de Jasa como agradecimiento al pueblo que está exhibiendo su vestimenta típica durante el año en la vitrina de trajes invitados del museo. Además, esta vez el festival de jota vespertino, que tendrá lugar a partir de las 17.30, correrá a cargo de la Agrupación Folclórica Santa Cecilia de Huesca.

No obstante, los grandes protagonista del día serán, sin duda, los trajes que lucirán cerca de un centenar de vecinos y vecinas. La mayoría proceden del ropero municipal, que se ve obligado a realizar un sorteo ya que siempre hay más solicitudes que oferta. El reparto comenzará a las 5 de la madrugada, para que estén perfectamente ataviados cuando empiecen a llegar los visitantes.

Todos los trajes y vestidos desfilarán a las 11.30 sobre la pasarela que se volverá a montar en la plaza de Domingo Miral para explicar al público las particularidades de cada uno. Un acto acompañado de la rondalla local y que culminará, como siempre, con la vistosa jota ansotana.

Los visitantes, además, podrán pasear por las calles del pueblo para descubrir las escenas costumbristas que han preparado cada uno de los barrios. Este año, el Ayuntamiento de Ansó colaborará con uno de los rincones para ambientar una estampa de una antigua escuela. Como agradecimiento, todos los participantes reciben una invitación para la comida popular de ese día.

"Es nuestro día grande porque el propio pueblo se convierte en un gran escenario desde primera hora de la mañana, cuando se reparten las migas a todos los visitantes en la Fuente Alta", destaca la alcaldesa, Montse Castán.

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