Huesca

Fiestas de San lorenzo

Cientos de niños saludan al santo en su capilla y algunos le dejan el chupete

La parroquia y la Real Cofradía de San Lorenzo organizan desde hace seis años la multitudianria y simpática presentación de los oscenses más paqueños al patrón de Huesca  

Las fiestas de San Lorenzo reservan la mañana del 12 de agosto para los oscenses más pequeños con una programación que comienza poco antes del mediodía en la basílica dedicada al patrón de Huesca. Tras la misa, la iglesia se llena de niños y niñas que, acompañados por sus padres y abuelos pasan por la capilla donde el santo aguarda para saludarlos. Es uno de los actos más modernos del programa laurentino pero muchas familias lo han incluido ya en su paseo matutino y esperan con paciencia el tiempo necesario para que sus hijos y nietos besen la medalla que, con un cinta, va unida a la imagen  más venerada de la ciudad. 

Álvaro Díaz tiene 10 meses y desde su silla observa el ajetreo que este lunes se forma frente al altar de San Lorenzo. Es la primera vez que pasará ante el santo. Su hermana Elena, de cinco años, ya lo ha hecho en otra ocasión. Su saludo se debe a la fe que la familia deposita en el patrón. Alejandro y Álvaro Noguerol, gemelos de ocho años, vienen por primera vez, con su madre, que se ha animado a traerlos porque se lo han comentado unos amigos y le parece algo "muy bonito" al ser de Huesca.

Sergio Laguna también va a saludar al santo. Con siete años, ya tiene experiencia en estas presentaciones porque su familia, de Huesca y Almudévar, lo ha llevado a la Virgen de la Corona y a la del Pilar. Viene ahora porque no se han enterado de que se organizaba este acto hasta este año. 

La presentación de los niños a San Lorenzo se lleva a cabo desde las fiestas de 2014. La parroquia y la Real Cofradía de San Lorenzo se encargan de su organización. El primer año se presentaron muchos niños, pero cada vez va a más. 

Tras besar la medalla, los cofrades les entregan una pañoleta y una tarjeta con una oración al santo. Este año, por primera vez, en la misma mesa se ha colocado la 'chupetera laurentina', un bote de plástico para animar a los pequeños a darle su chupete a San Lorenzo, para que lo guarde. Han sido muy pocos los que se han decidido a entregarlo, y aquellos que lo han hecho "lo han dejado con mucho sentimiento", comenta uno delos cofrades. "Por si acaso, les hemos dicho a los padres qué farmacia está de guardia esta noche", añade.  

Antonio Escar, de 10 meses, no lleva chupete, pero llora en brazos de su abuela porque dentro de la iglesia hace calor. La pañoleta verde le da vueltas por el cuello mientras su hermano Esteban, que el 21 de agosto cumple cuatro años, se ha ido a explorar entre los bancos. 

Roncesvalles Muzas lee ante el micrófono una oración a San Lorenzo y enseguida, la larga fila que se ha formado, dentro y fuera de la basílica, empieza a moverse. Es como una extensa cinta blanca y verde donde todo el mundo intenta hablar en voz baja. Leo Domec, de tres meses, participa en sus primeras fiestas y, protegido en los brazos paterno,s duerme después de su toma. "Es su primer San Lorenzo y nos parece muy bonito traerlo", dice el padre. 

Los niños y niñas y las familias se presentan ante el santo con la indumentaria impoluta. En los coches y sillas, los bebés llevan también motivos laurentinos. Noelia Pallás, de 16 meses,  está recostada sobre el hombro de su madre, pero en su vestido y sus zapatos se adivinan los detalles de los danzantes. Es nieta de Francisco San Emeterio, que este año se ha convertido en mayoral de los Danzantes. "Va de dorado, como yayo", dice la hija con orgullo. Enrique, hermano de Noelia, lleva el traje completo, casi igual al que porta su abuelo desde hace varios lustros. 

Noa Sobrevía, de cuatro años, y su hermana Ixeia, de seis meses, van saludar al santo. En la alegría y el orgullo de la madre hay un entrañable recuerdo para el abuelo de las niñas porque "mi padre, que falleció hace poco, tenía mucha devoción a San Lorenzo"

    

   

Etiquetas
Comentarios