Huesca

Cultura

El ciclo de música clásica de Ribagorza aúna tradición y vanguardia

El festival Clásicos en la Frontera invita a escuchar a grandes intérpretes en escenarios que son patrimonio cultural de la comarca.

Un concierto celebrado en la basílica de la Peña, de Graus.
Un concierto celebrado en la basílica de la Peña, de Graus.
Enrique Soriano/Clásicos en la Frontera

Diez municipios, más de 7.000 espectadores el año pasado y 22 ediciones. Son las credenciales con las que, un verano más, se presenta el Festival de la Ribagorza, XXIII Clásicos en la Frontera, que tendrá lugar desde este jueves hasta el 31 de agosto en diferentes localidades del territorio.

La propuesta, un ciclo de música clásica, surgió en 1997 por el impulso de los ayuntamientos de El Grado, Graus, Isábena, La Puebla de Castro, Lascuarre y Secastilla. En años sucesivos se integraron Capella, Benabarre, Beranuy, Puente de Motañana y Montanuy. Poco a poco, se fueron sumando apoyos institucionales.

El festival empieza este jueves en Graus con un concierto didáctico, a cargo de Mosicaires. El día 21, a las 20.00 en la iglesia de Benabarre, Amici Musicae, coro del  Auditorio de Zaragoza desde 1993, ofrecerá el concierto inaugural de Clásicos en la Frontera. Como todos los del programa, será gratuito y presentará un repertorio que va del barroco a lo clásico pasando por el periodo romántico, con obras de Fauré, Vivaldi, Rutter, Saint-Saéns, Rossini y Mozart. «Es un coro de los grandes que hay en España», afirmó este miércoles Santiago Lleida, director del Festival de la Ribagorza.

El programa continuará con el Dúo Fortecello (27 de julio). Anna Mikulska (violoncelo) y Philyppe Argenty (piano) interpretarán piezas de Debussy y Chopin junto a otras de músicos más contemporáneos y actuales como Despic, Nin, Bartok o Arutunian. Su escenario será la catedral de Roda de Isábena.

Como guiño a una propuesta planteada por el público, el festival ofrecerá en esta edición dos conciertos vinculados al tango «en una clave artística muy interesante», apuntó Lleida. El 28 de julio Non Stop Tango Trío, con violoncelo, piano y bandoneón tocarán temas de Piazzolla, Gardel, Datta o Laurenz en la iglesia parroquial de El Grado. Esta localidad no pertenece administrativamente a Ribagorza, sino que se halla en el limite de esta con el Somontano. La unión de estos confines, la realidad geográfica entre Aragón y Cataluña y la naturaleza creativa de algunas de las obras que escuchan en este ciclo es lo que proporciona el nombre a este festival.

En total, serán 16 conciertos, ya que el programa incluye los cuatro que se organizan en el santuario de Torreciudad. La basílica de la Peña, de Graus; el monasterio de Obarra, en Beranuy y las iglesias de Secastila, Puente de Montañana, Castanesa, la Puebla de Castro o Lascuarre son otros espacios en los cuales se podrá escuchar una muestra del talento nacional e internacional, con representación de todas las familias de instrumentos.

La presidenta de la Comarca de Ribagorza, Lourdes Pena, señaló que Clásicos en la Frontera nació para potenciar y revitalizar el turismo en la zona con una oferta cultural específica y dar a conocer el patrimonio monumental. Berta Fernández, de la Diputación de Huesca, incidió en la apuesta de este y otros festivales por diversificar las sedes y Gemma Betorz, alcaldesa de Graus, destacó el esfuerzo económico y de coordinación que supone sacarlo adelante. Además, agradeció la ayuda del Obispado de Barbastro-Monzón, que pone a disposición del festival las iglesias donde se celebran los conciertos.  .

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