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Unos emblemáticos cedros que tienen los días contados

El mal estado de los árboles que adornan la fachada del colegio Salesianos de Huesca ha obligado a adoptar la decisión de talarlos, "con mucho dolor", para preservar la seguridad de los cientos de personas que visitan cada día el edificio.  

Los árboles, que presiden la fachada del edificio, tienen los días contados.
Los árboles, que presiden la fachada del edificio, tienen los días contados.
Pablo Segura

Había que elegir entre la seguridad y el apego sentimental y se impuso la primera. Los Salesianos de Huesca dirán adiós en unos días a los dos cedros que presiden la fachada del edificio, y que los acompaña desde hace casi un siglo. Los árboles se talarán después de que un informe haya alertado de su precario estado de salud y del peligro que representan en la entrada de un inmueble por el que cada día transitan cientos de escolares, los fieles de la parroquia o los espectadores del teatro. 

La primera voz de alarma se produjo por la caída de ramas de uno de los ejemplares, al tiempo que se observaba cómo el otro se estaba secando. De hecho, hace tres años, una de ellas impactó contra la escultura de piedra de Dos Bosco y dos niños que hay a la entrada y rompió uno de los dedos de las figuras. 

El Consejo de la Obra Salesiana de Huesca, a la vista del deterioro, solicitó a una empresa especializada un estudio técnico. El informe confirmó los peores temores. "Se considera que el nivel de riesgo actual no es aceptable, principalmente por el importante factor diana que tienen al ser una entrada a un colegio y  la iglesia de María Auxiliadora. Cualquier nuevo cambio, por pequeño sea, puede ser el último detonante que comprometa su estabilidad", concluía.   

Las soluciones propuestas no eran asumibles, comenta Josan Montull, director de la Obra Salesiana de Huesca. Y es que pasaban por cerrar la entrada a la Casa durante varios días, particularmente en verano y en los días ventosos, y apuntaban la posibilidad de anclar los cedros a la fachada, que tuvo el Premio Nacional de Arquitectura el año de su construcción.  

Salesianos se puso en contacto con el Ayuntamiento y los técnicos municipales del área de Medio Ambiente comprobaron la fragilidad de los árboles. Esta segunda opinión llevó a todos los sectores de la Casa Salesiana a solicitar autorización para la tala. "Teniendo en cuenta que es visitada diariamente (también los fines de semana) por más de mil personas, fundamentalmente niños y niñas, nos parece que mantener los árboles sería una grave irresponsabilidad", concluye el centro, por más que sean un distintivo del colegio.   

"A nadie le va a doler más que a nosotros", afirma Josan Montull. La crónica del centro no data la fecha concreta de la plantación de los emblemáticos cedros, "pero hace más de 70 años ya estaban aquí", afirma. De hecho, figuraban en el logo del centenario de Salesianos en Huesca. "Si hay que elegir lo tenemos claro, la apuesta es por los niños y su seguridad antes que por los árboles", dice. 

Los cedros serán sustituidos, todavía no se sabe muy bien por qué especie. La tala estaba prevista esta semana pero la ola de calor ha aconsejado retrasarlo, según les comunicó la empresa a la que se encargó la operación. Un efecto secundario positivo es que por primera vez quedará al descubierto la magnífica fachada de los Salesianos de Huesca.   

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