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Huesca

de zaragoza a canfranc

Un sofocante viaje de 5 horas en el canfranero que acabó con los pasajeros llegando a pie

Los viajeros que cogieron el tren el viernes en Zaragoza hicieron el trayecto sin aire acondicionado, cambiaron de convoy en Sabiñánigo y por otra avería tuvieron que bajarse a pocos metros de la estación Canfranc e ir caminando por la vía.

Los viajeros que cogieron el tren el viernes en Zaragoza hicieron el trayecto sin aire acondicionado, cambiaron de convoy en Sabiñánigo y por otra avería tuvieron que bajarse a pocos metros de la estación Canfranc e ir caminando por la vía.

Si de por sí el viaje por ferrocarril de Zaragoza a Canfranc se hace largo (el trayecto dura cuatro horas), para los pasajeros que se subieron al tren el viernes por la tarde, constituyó toda una odisea. Empezó mal, con un calor sofocante porque el aire acondicionado no funcionaba bien, y acabó igual de mal: llegando a pie a la estación de la localidad pirenaica, caminando por la vía, una hora más tarde de lo previsto. El accidentado recorrido recuerda a otros incidentes, como el ocurrido en enero cuando el canfranero se atascó por la nieve y hubo que a evacuar a 58 pasajeros.  Y es que los trenes de Teruel y Canfranc sumaron en tres años 200 incidencias graves. 

El tren partió a las 15.42 de la estación intermodal de Zaragoza. "El aire acondicionado o no funcionaba o funcionaba mal. Al principio no te das cuenta, pero en cuanto pasa un cuarto de ahora, con las ventanas cerradas... La gente bebía o se abanicaba para aguantar, e incluso algunos se echaban agua por encima para soportarlo", explica Paloma Laporta, que hacía el viaje con su hijo de 6 años, al que iba refrescando mojándolo con agua en el baño. La revisora les informó que había un problema pero que se cambiaría de convoy en Sabiñánigo, a donde tenía prevista la llegada a las 18.44, tres horas después. 

Efectivamente, al llegar a esta ciudad hicieron el trasbordo. Lo que le parece más curioso a esta pasajera es que en la estación de Sabiñánigo, "la gente que iba a Zaragoza se subió en el mismo tren, es decir, que siguió en circulación sin aire acondicionado". 

En el nuevo convoy que tomaron para llegar a Canfranc sí había climatización, pero surgió otro problema. Varios operarios estaban intentando arreglar una avería. "Había un ruido tan ensordecedor en todo el tren, como de salida de aire, que me cambié de vagón", explica Paloma. No sabe qué pasó exactamente, pero a unos 100 metros del destino final  la estación de Canfranc, el tren se paró. "Estuvimos media hora o 40 minutos detenidos, con tres operarios que había más otros dos que se añadieron, para arreglar una especie de manguito con una fuga. Lo intentaron con una venda y esparadrapo del botiquín. La gente empezaba a ponerse nerviosa. Al final alguien trajo desde la estación cinta americana. Pero seguía sin funcionar". 

Finalmente, los trabajadores de Renfe les recomendaron que se bajaran y fueran andando hasta Canfranc. "Fueron muy amables e incluso nos ayudaron a llevar las maletas. Había que cargarlas a pulso porque no se podían arrastrar por las vías. Llegamos andando a la estación y a los 10 minutos lo hizo el tren, vacío", detalla esta viajera. Habían pasado cinco horas desde que salieron de la capital aragonesa.

Según las fuentes oficiales de Renfe, sobre las 20.15 del viernes un tren con cuatro pasajeros se quedó parado en la entrada de Canfranc. "Llegaron a pie a la estación y luego se pudo reparar la avería", han señalado. Sin embargo, Paloma Laporta asegura que eran 11 adultos y un niño. Para el pequeño Marcos fue una aventura caminar por las vías, pero su madre califica el viaje de "horroroso". Normalmente viaja en coche, pero lo tenía averiado y optó por el tren para ir a Canfranc. La próxima vez, dice, se lo pensará. "Vendré en autobús hasta Jaca y con el bus de la comarca a Canfranc, porque aparte de las cuatro horas por ferrocarril, están todas las incidencias".   

   

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