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Un estudio recoge más de 5.600 topónimos tradicionales en la Hoya de Huesca

El autor advierte de que en 20 o 25 años se perderá el uso del aragonés en la comarca, cuando fallezcan los últimos vecinos que aún lo hablan hoy en día.

Señal del pozo-fuente de Blecua, uno de los municipios que aparecen en la recopilación de topónimos de la Hoya de Huesca.
Señal del pozo-fuente de Blecua, uno de los municipios que aparecen en la recopilación de topónimos de la Hoya de Huesca.
Laura Uranga

La Comarca de la Hoya de Huesca ha recopilado 5.600 topónimos de fincas, partidas de monte, fuentes, caminos, ermitas, cuevas y barrancos, y otros 1.115 oicónimos (nombres de casa) en una veintena de municipios, que engloban a 40 poblaciones. Y lo ha hecho en una segunda entrega de un estudio que está elaborando para compilar estos términos que aún se conservan en el ámbito rural. 

El trabajo ha sido presentado este viernes por Fernando Justes, consejero comarcal de Política Lingüística, y Chusé Raúl Usón, técnico de la Oficina de Lengua Aragonesa del Ayuntamiento de Huesca, que ha sido el encargado de elaborar este estudio después de realizar encuestas a 60 vecinos de la comarca. El objetivo es "conservar este patrimonio inmaterial que es parte de nuestra cultura", ha destacado Justes.

En una primera entrega, ya se recopilaron 820 topónimos de la capital oscense y de sus barrios rurales (Apiés, Banariés, Bellestar del Flumen, Buñales, Cuarte, Fornillos de Apiés, Huerrios y Tabernas del Isuela). Y ahora se ha hecho con los municipios de Albero Alto, Alcalá del Obispo, Angüés, Antillón, Argavieso, Blecua, Monflorite, Novales, Pertusa, Piracés, Salillas, Sesa y Tramaced, por un lado, donde se han recogido 3.500 topóninos y 600 oicónimos; y con Alerre, Arguis, Banastás, Chimillas, Igriés, La Sotonera y Nueno, donde se han reunido 2.100 topónimos y 515 oicónimos. 

Además, hay otros dos trabajos de compilación en la recta final. Uno de ellos abarca la zona noreste con Loporzano, Casbas de Huesca, Quicena, Tierz, Siétamo e Ibieca; y otro la zona noroeste con Las Peñas de Riglos, Murillo de Gállego, Agüero, Loarre, Santa Eulalia de Gállego, Ayerbe, Biscarrués y Loscorrales. Y solo quedaría por abordar la zona sur de Lupiñén, Alcalá de Gurrea y Almudévar.

Chusé Raúl Usón ha asegurado que la principal conclusión de estos trabajos es que "la conservación de la toponimia es muy buena en la comarca de la Hoya". No obstante, ha identificado dos patrones claros. "Cuanto más al norte y más alejadas de Huesca, mejor se preservan". Ha explicó que la gran mayoría de estos topónimos y oicónimos mantienen un tipo de aragonés "central" con palabras como artica, caxico, lupo, culuprera, prato, forato o diptongos como 'iaia' en el caso, por ejemplo, de la sierra de Gabardiaia.

Este experto ha advertido, no obstante, de que el habla del aragonés todavía está "viva" en vecinos de la comarca nacidas entre 1930 y la década de los 60 del siglo pasado, "porque sobre todo a partir de 1965 se produjo una fractura total y se castellanizó todo". Por ello, Chusé Raúl Usón ha lamentado que dentro de 20 o 25 años, cuando estas personas fallezca, su uso desaparecerá definitivamente. De ahí, la importancia de  este trabajo, "para que los vecinos sean conscientes de este gran patrimonio inmaterial y que luego se respete en guías, mapas y rutas turísticas que se realicen", ha resaltado.

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