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Huesca

Un gran maratón de 36 horas permitirá observar la migración de las grullas en Montmesa

El alcalde pide ayudas para que los agricultores puedan convivir con las aves, cuyo número se ha disparado en los últimos años hasta llegar a contabilizar 11.000

Imagen de archivo de las grullas en el embalse de la Sotonera
Imagen de archivo de las grullas en el embalse de la Sotonera
Sheila Arnaiz

La alberca de Alboré, uno de los mayores humedales de Aragón, será escenario de un gran maratón de 36 horas de avistamiento de grullas. Cerca del pueblo de Montmesa, en el entorno del embalse de la Sotonera, estas aves hacen parada y fonda en su retorno migratorio hacia Europa antes de atravesar los Pirineos. El maratón es una de las actividades programadas por la Asociación Alberca de Alboré en sus jornadas medioambientales, que ya llevan muchos años realizándose. La novedad en esta edición es que se las podrá ver también por la noche.

Las jornadas son una prueba de la cohabitación entre las grullas y los pueblos del entorno de la alberca y se celebrarán del 23 de febrero al 31 de marzo. Unos fines de semana están más enfocados a conocer a las aves migratorias y otros a difundir el entorno donde viven. Arrancarán el 23 y 24 de febrero con un maratón de observación de la migración (de 8.00 a 20.00). El siguiente fin de semana, 2 y 3 de marzo, se vuelve a abrir el observatorio, pero con horario ininterrumpido, de 8.00 del sábado a 20.00 del domingo.

El 9 de marzo, la jornada se dedica al anillamiento científico de aves, a cargo del Grupo Ornitológico Oscense. También habrá itinerarios medioambientales guiados por el sendero verde, ese día y se repetirán el 16 y 24 de marzo. El programa se completa con una marcha cicloturista (10 de marzo); una charla sobre  la etología de las grullas en la alberca, a cargo de Pablo Vallés (16 de marzo); la quince edición del certamen de tapas de Montmesa (17 de marzo); y una proyección de la película 'Sons of Enkai' (23 de marzo).

Convivencia con los agricultores

En el invierno de 2010, se contabilizaron 150 grullas en la alberca de Alboré, en Montmesa, cerca del embalse de la Sotonera. El año pasado, el pico más alto fue de 11.000. Este incremento tiene que ver con las prácticas agrícolas de siembra directa, que aportan una fuente de alimentación a las aves migratorias y propician su permanencia en estas tierras antes de cruzar los Pirineos de regreso a Europa.

En la presentación este miércoles de las Jornadas Medioambientales de las Grullas en la Alberca de Alboré, el alcalde de Lupiñén-Ortilla, ayuntamiento del que depende Montmesa, dijo que son "un beneficio social y medioambiental", pero que no tendrían que soportarlo los agricultores. Por ello, Fernando Omiste ha reclamado al Gobierno de Aragón ayudas similares a las existentes en Gallocanta para facilitar la cohabitación con estas aves. Las ayudas agroambientales actuales contemplan que se trata de una Zona de Especial Protección de las Aves (ZEPA), pero "la subvención es pequeñísima".

La técnica de la siembra directa deja el grano más cerca de la superficie y facilita que lo puedan comer. Esto obliga a los agricultores a resembrar varias veces y merma las cosechas. "Hemos explicado el problema a tres directores generales distintos. Nos dicen que sí, pero las ayudas no llegan", ha lamentado Omiste.

El Grupo Ornitológico Oscense, encargado de los conteos, calcula el área afectada en unas 1.000 hectáreas. En los últimos años se ha detectado un aumento del número de ejemplares que invernan en Montmesa. "Hubo campos que se tuvieron que resembrar tres o cuatro veces, y además han ido ampliado su radio de acción hasta Almudévar o incluso las Cinco Villas", según Nacho Arizón, miembro del grupo. Él coincide con el alcalde en que los beneficios que supone la presencia de las grullas no tienen que pagarlo los agricultores.

Un censo oficial realizado el pasado 12 de diciembre contabilizó en la alberca 5.334 grullas, un número similar a las que había el pasado domingo, en el inicio del ciclo migratorio, ha afirmado en la presentación del programa Pablo Vallés, gestor del Centro de Interpretación Alberca de Alboré, para quien este espacio natural "es un gran desconocido en Aragón".

Las grullas se han convertido ya en un signo de identidad de la zona. El Ayuntamiento ha planteado un proyecto a la comarca para recrecer la alberca y mantener la lámina de agua, así como mejoras en las instalaciones de observación. Lo primero se podría hacer con caudales del río Astón y del embalse de la Sotonera e implicaría recuperar la antigua alberca musulmana, ha precisado Pablo Vallés. "Sería el primer humedal de Aragón", ha señalado, al tiempo que se potenciaría el turismo ornitológico. "En Gallocanta hay 22 casas de turismo rural repartidas en cinco pueblos", precisó, por su parte, Omiste.

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