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Huesca

Huesca se convierte en la capital española del tai chi

La ciudad acoge este fin de semana un seminario que organiza la escuela local y que congrega a clubes de Madrid y Asturias

Los alumnos de la Escuela de Huesca realizan una exhibición en el parque Puerta del Pirineo.
Los alumnos de la Escuela de Huesca realizan una exhibición en el parque Puerta del Pirineo.
Rafael Gobantes

No se trata de una moda pasajera. Tampoco de una variación del kárate dirigida a las personas mayores. El tai chi gana cada vez más conversos en España y, este fin de semana, Huesca se convierte en la capital de este arte marcial, que “no cura enfermedades pero propicia una mejor salud, relaja y supone un ejercicio de evasión de los agobios diarios”, como señala Andrés Pascual, responsable de la Escuela de Tai Chi de la capital oscense, que ejerce de anfitriona de los clubes invitados, procedentes de Torrelodones, Oviedo o Monzón.

Se trata de la cuarta edición del seminario que apadrina esta asociación, que aglutina a unos 30 alumnos de varias edades y condiciones físicas. Se les podrá ver en diferentes espacios de la ciudad llevando a cabo exhibiciones dirigidas a aquellos a quienes todavía no les ha picado la curiosidad por esta disciplina. Este viernes por la tarde, algunos curiosos pudieron seguir sus evoluciones en los jardines del parque Puerta del Pirineo. Pascual es asimismo miembro de la Federación Madrileña de Kárate y Deportes Asociados, lo que amplía el poder de convocatoria de una cita que pasará asimismo por el Teatro Griego del parque Miguel Servet y, como fin de fiesta, se despedirá en la explanada del castillo de Loarre.

Además de centrarse en el desarrollo del arte marcial, la Escuela quiere difundir el potencial turístico de la capital y su entorno, por lo que el tomate rosa o la trenza de Almudévar figurarán en los menús diseñados para estos días. El espíritu de estas jornadas reside, en palabras de Andrés Pascual, en “juntarnos un grupo de personas que por la distancia es difícil hacerlo a menudo y contar con un punto de encuentro para cambiar impresiones y profundizar en el aprendizaje del tai chi”, para lo que Huesca transmite la misma calma que la práctica de la modalidad.

Practicado por millones de personas en todo el mundo, el tai chi también se encuentra muy implantado en Aragón. “Viene gente a aprender, la aceptación es muy grande sabiendo de verdad qué es el tai chi”, apunta Pascual en referencia a aquellos que se lanzan a su práctica sin contar con un buen maestro o siquiera con nociones básicas. “No se trata de hacer movimientos lentos, hay que saber qué hacer, por qué, quién ha dicho que lo haga y llevar una línea de trabajo. No vale con seguir las instrucciones en un vídeo”, añade.

La finalidad del club es “que la gente sepa que existe el tai chi y que no es una cosa de andar por casa”. Se trata de un deporte con una normativa que en nuestro país marca la Federación Española de Pilates y Tai Chi, y cuenta con una importante infraestructura que sigue los criterios marcados por la tradición. Para practicarlo, el cuerpo ha de encontrarse relajado y la respiración ser fluida, con movimientos conscientes, armónicos y nada bruscos. Los profesores han de estar titulados y poseer el cinturón negro, además de someterse a una actualización periódica de sus conocimientos.

Así, Andrés Pascual es cinturón negro de segundo grado y prepara el asalto al tercero para finales de año. El perfil de las personas inscritas es “el de cualquier edad y condición física. Las personas con algún trastorno mental o una discapacidad también puede practicar tai chi”. Sus beneficios para la salud son innumerables: circulación sanguínea, artrosis, dolores de espalda… “Mejora las habilidades físicas y la concentración, pero no cura”, recalca el profesor.

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