Huesca

Aragón soporta la presión de 40 osos en territorios vecinos sin haber apoyado los planes de reintroducción

La DGA se queja de falta de información a la hora de comunicar los movimientos de los animales por el Pirineo

El oso atacó este rebaño cuando pastaba a pocos metros del pueblo de Castanesa (al fondo).
El oso atacó este rebaño cuando pastaba a pocos metros del pueblo de Castanesa (al fondo).
Isabel Morillo

"Aragón no ha querido más osos, pero aquí los tiene". La directora general de Sostenibilidad del departamento de Desarrollo Rural, Pilar Gómez, asegura que entiende el malestar de los ganaderos tras el ataque de esta semana en Castanesa (Montanuy) a dos rebaños por parte de un ejemplar que probablemente procedía del valle de Arán. "Nos toca pagar indemnizaciones, porque entendemos que hay que apoyar a la ganadería extensiva, la necesitamos para conservar la biodiversidad, pero en esta Comunidad nunca hemos tenido un plan de reintroducción. Estamos al albur de lo que hagan otros con los que compartimos frontera", lamenta.

La reintroducción de osos eslovenos iniciada por Francia hace 20, con apoyo de Cataluña y la oposición de Aragón y Navarra, ha provocado que ahora mismo se contabilice una colonia de más de 40 ejemplares en el Pirineo central (el año pasado nacieron siete oseznos), entre el valle de Arán, la parte francesa y la comarca aragonesa de la Ribagorza. Aquí solo hay uno estable, la hembra Sarousse, pero la incursión el miércoles de otro animal, aparentemente un macho, ha revelado lo que era evidente: los osos no entienden de límites territoriales.

No se avisó

Pese a que están identificados y llevan localizadores, el Gobierno de Aragón no fue avisado de la presencia de este ejemplar. "No sé si porque perdió el detector o porque fue algo precipitado", señala Pilar Gómez, quien reclama que tanto Francia como Cataluña trasladen con agilidad la información del movimiento de sus osos.

"Deben informarnos con el tiempo suficiente para que podamos avisar a los ganaderos", exige la representante del departamento de Desarrollo Rural, quien anuncia que se va a reiterar la petición, y también al Ministerio para la Transición Ecológica, de forma que quede reflejado en los convenios bilaterales. "Los protocolos que teníamos de información no se han cumplido", asegura Pilar Gómez.

La directora general recuerda que ya se trasladó a Francia el malestar por los nuevos planes de reintroducción, que en este caso afectarán no al Pirineo central sino al Pirineo occidental, donde se quiere soltar en otoño dos hembras para que se apareen con los dos machos que quedan, Neré y Canelito. Este es el único que todavía conserva genes de la especie autóctona. La protesta se manifestó en una reunión en Canfranc convocada por la prefectura de Pirineos Atlánticos con los gobiernos de Navarra y Aragón y la administración central para presentar a los territorios vecinos el proyecto de suelta entre los valles franceses de Aspe y Ossau y los españoles del Roncal (Navarra), Ansó, Hecho, Aragüés y Aísa.

Además de pagar las indemnizaciones (en la última década ha habido 82 ataques comprobados, con 137 reses muertas y más de 60.000 euros abonados), Aragón tiene que destinar otros recursos, como las dos patrullas de vigilancia del oso, una en cada extremo del Pirineo aragonés donde hay presencia del animal, y la colocación de cámaras de seguimiento. La inversión prevista para este año por esos conceptos es de 180.000 euros, cantidad a la que se suman los 500.000 euros en ayudas a los ganaderos en zonas con presencia del oso y el lobo. En la Ribagorza también hay un ejemplar de esta especie desde el pasado otoño.

A favor y en contra

Esto no libra al Gobierno de Aragón de las críticas, principalmente por parte del sector ganadero, que considera imposible la convivencia entre la ganadería extensiva y esas dos especies. También le llueven reproches de los municipios. El de Montanuy, a raíz del último suceso, ha pedido más información "para que los pastores tomen medidas" y agilizar los protocolos para encontrar el rastro del animal.

Las entidades conservacionistas, por su parte, discrepan con la política de los gobiernos de Navarra y Aragón. El Fondo de Intervención Ecopastoral, una organización francesa, asegura que la normativa europea de hábitats obliga a realizar planes de conservación para reforzar la población y evitar la extinción, algo que sí han hecho Francia y Cataluña. Esta propició incluso la liberación en 2017 del último ejemplar, Goiat, para frenar la consanguinidad de la especie.

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