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La mano que llevó a Freddie Mercury o Jimi Hendrix a las calles de Huesca

Las espectaculares obras del artista Bhurton decoran bares, fachadas e incluso casas particulares.

La mano que llevó a Freddie Mercury o Jimi Hendrix a las calles de Huesca
La mano que llevó a Freddie Mercury o Jimi Hendrix a las calles de Huesca
Bhurton

Hacer sus obras reconocibles sin necesidad de atender a la firma es uno de los objetivos que persigue todo artista, y en el caso de los trabajos de Edd Bhurton, pocos dudan ya de su autoría cuando se topan con uno por las calles de Huesca. Entonces, es casi obligado pararse a atender a los numerosos detalles que este joven oscense logra plasmar con sus aerosoles. El retrato de Jimi Hendrix y Chuck Berry en un bar del centro, o un zorro con cuatro ojos en la zona del paseo de la Muralla son algunos de sus murales más recientes, que se suman al retrato de Freddie Mercury en otro bar, una curiosa jirafa que asoma de una ventana en la calle Las Cortes, un pulpo que sale de una olla para un restaurante especializado en comida gallega, o una doncella que se contempla el patio del palacio de Villahermosa, entre otras imágenes que decoran las calles de la ciudad.

Eduardo Ferrer -nombre que se esconde tras su firma-, se muestra orgulloso de todos esos 'hijos' que tiene repartidos por su Huesca natal, pero admite que últimamente se ha pasado a un formato más reducido, aunque mantenga la esencia en sus obras. “Ahora estoy pintando en lienzo, también con aerosoles, pero en tamaño de uno por uno. Que es incluso más difícil manejar la técnica”, comenta. Intenta así hacerse un hueco en las galerías de arte, creando otro tipo de trabajos.

“Hago muchos encargos, de retratos sobre todo, pero también puedo plasmar un arte más propio”, añade, sin renegar de esas grandes obras a las algunos todavía les cuesta encontrar nombre, aunque ya pocos se niegan a considerar arte. "Lo pueden llamar grafitti, arte urbano, pintura mural... Atendiendo a que la misma técnica se puede aplicar a cualquier tamaño, que es lo que estoy haciendo yo ahora, me quedo con la última denominación, la de pintura mural, para referirme a esos trabajos de mayor formato a la vista de todos".

Ha pasado casi una década desde que este joven de 30 años finalizó su primer encargo: el retrato de una chica fumando, que todavía decora la puerta del Juan Sebastián Bar, en la calle de Roldán de la ciudad. Conseguía por primera vez convertir en trabajo una afición que mantenía como algo clandestino, reservándola para lugares escondidos, ya que por aquel entonces el grafitti se asociaba a lo incívico. Algo que poco a poco ha ido remitiendo, hasta convertirse todas esas muestras de arte urbano en parte de la identidad de algunas ciudades.

“Estudiaba en la escuela de Arte de Huesca y me di cuenta de que me gustaba y que trabajando e insistiendo podía progresar hasta llegar al nivel de gente a la que seguía y que llevaba mucho tiempo pintando”, explica, y señala al “prueba y error” como el método de experimentar esa evolución.

Después, cursó Bellas Artes en Salamanca, y tras ese trabajo inicial, se sucedieron otros también en Huesca, la mayoría en la misma línea. “Generalmente son encargos de bares y restaurantes, además de algún proyecto del Ayuntamiento”, puntualiza, aunque también ha decorado el interior de alguna casa. Resulta difícil poner precio a una tarea así, “es de lo más complicado, porque no puedo cobrar lo mismo que un pintor de brocha gorda”. Generalmente son unas dos semanas de trabajo las que implica cada uno de los diseños, entre la preparación y la ejecución.

Le cuesta destacar una de sus creaciones sobre otras, ya que reconoce que “se cansa rápido” a la hora de tener favoritos. Pero hubo una parte de un mural que realizó en el bar 1900, en el que se reproducía la imagen de una pareja brindando, que le tuvo ensimismado. “Puse mucho tiempo en la mano de la chica que sujetaba la copa. El gesto, las luces... había mucho trabajo y me pude explayar más. Creo que se notó en el resultado”, recuerda, ya que el cambio de dueños del restaurante modificó la fachada y su obra.

A la hora de elegir los modelos protagonistas, intenta que sean desconocidos. “A no ser que sean encargos de retratos, suelo comprar imágenes de fotógrafos por Internet que me sirvan como referencia”, comenta.

Sobre si se puede vivir de este tipo de arte, su respuesta no puede ser clara. “En épocas de muchos encargos sí, y en cambio en otras no. La cuestión es saber moverte”, lamenta. Por ello, compagina un trabajo a media jornada con las peticiones que le van surgiendo, mientras intenta que sus nuevas creaciones en lienzo puedan encontrar escaparate. “Entiendo que igual no es un arte habitual en las salas de esta zona, pero creo que puede tener su público”, dice, y asegura que no pretende que la gente identifique su cara, sino sus trabajos, antes incluso de mirar su firma. Una rubrica en la que recientemente haincluido una H intercalada. “Al principio era Burton, pero resultaba un apellido muy común en algunas zonas de Estados Unidos, así que le puse la H de Bhurton, que además incluye así el HU, en referencia a Huesca”, puntualiza.

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