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Huesca

Fotografiarse con el Gigante de Sallent más de 100 años después de su muerte

El Ayuntamiento de la localidad ha querido rendir homenaje a este ilustre aragonés que llegó a medir 2,29 metros de altura con una gran figura esculpida en bronce y que ya custodia la plaza del Ayuntamiento.

Estatua de Fermín Arrudi
Fotografiarse con el Gigante de Sallent más de 100 años después de su muerte

La marcha del Gigante de Sallent, Fermín Arrudi, dejó una gran huella en el corazón de localidad pirenaica hace más de un siglo. Sin duda, fue y será uno de sus vecinos más ilustres. El próximo 2 de mayo se cumplirán 101 años de su muerte y aunque el homenaje por su centenario ya se celebró el año pasado, ahora, el Ayuntamiento sallentino ha querido recordarlo de nuevo con una escultura forjada a tamaño real que se ha postrado en la plaza del Ayuntamiento. "Es un deseo que la corporación municipal tenía desde que llegamos y por fin lo hemos hecho realidad", asegura la concejal Lucía Guillén.

"Impresiona", dicen los vecinos y visitantes que ya han podido fotografiarse junto a ella. La estatua ha sido forjada en bronce fundido por el escultor jacetano y autodidacta, quien no se dedica a esto de manera profesional, Pedro J. Larraz "y ha conseguido hacerlo con gran detalle y realismo gracias a unas fotos que los sobrinos-nietos que todavía viven el pueblo le proporcionaron", asegura la concejal.

El lugar elegido para ubicarla ha sido el centro de Sallent, en la plaza del Ayuntamiento, con el fondo orográfico del pico nevado de Tebarray y coincidiendo con el nombre de la misma casa que el gigante adquirió para su residencia en la localidad en 1.898. "La comisión de estética es quien nos ayudo a decidir el lugar, porque no podía ser cualquier espacio. Tenía que tener unas vistas agradables y estar libre de coches para hacerlo más fotografiables", cuenta Guillén. Además, se ha colocado en el suelo y sin pedestal, para poder resaltar y comparar con cualquier viandante su elevada estatura y su desproporcionado cuerpo, que llegó a pesar 160 kilos. "No pensábamos poner ninguna placa explicativa, pero ante el asombro de la gente, hemos decidido poner junto a ella el tamaño real del gigante", añade la concejal.

"Este personaje, famoso en España y en el extranjero es muy recordado y querido por sus vecinos de Sallent debido a su bondad y humanidad, por sus dotes musicales, por su cariño con los niños y los suyos y por saber llevar honradamente por el mundo el nombre de su pueblo, de Aragón y de España", relata el Cronista oficial de la Villa, Mariano Fanlo, quien también fuera alcalde de Sallent. "Nuestro admirado Fermín ya tenía dedicado en Sallent un importante paseo con su nombre ?el que une el barrio del Paco con el de Aguas Limpias, atravesando toda la localidad-, pero le faltaba la presencia visible de su figura en bronce, colocada en el sitio más céntrico de la villa para recuerdo perenne de vecinos y visitantes", añade el cronista.

La obra ha supuesto un coste de 20.000 euros y se ha realizado a través de una subvención del 80% del importe por parte de la Diputación Provincial de Huesca y el 20%, aportado por el Ayuntamiento de Sallent de Gállego.

Un embajador aragonés de gran altura

Alcanzó los 2,29 metros, aunque algunos dicen que su estirón llegó hasta los 2,40. Gracias a su altura, recorrió Europa, África y América, convirtiéndose en uno de los embajadores aragoneses más grandes alrededor del mundo. Vivió en el campo de la modesta ganadería de montaña y realizando algunos trabajos de fuerza en las obras del ferrocarril de Canfranc o en la fortaleza de Santa Elena. Dicen que podía hacer el trabajo de cuatro hombres. También tocaba el guitarrico, el laúd, el violín, el órgano, sabía bailar el bolero de Sallent y cantaba la jota. Por eso, siempre llevó consigo la cultura aragonesa allá donde fue.

Un vinatero que subía a vender mercancía a Sallent pensó que podía explotar su gigantismo y con permiso de su padre, fueron hasta Zaragoza, donde actuó por primera vez durante las Fiestas del Pilar. Tras esta primer aparición, se exhibió por Huesca, Madrid, Portugal, el norte de España, Valencia, Andalucía, París, Argentina, Méjico, Nueva york, Cuba? Y sus viajes no cesaron hasta que la tuberculosis lo llevó al fin de sus días cuando tenía 43 años.

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