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Huesca

Practicar el 'hanami' entre los cerezos de Bolea

Desde hace varios años, una explotación de la Comarca de la Hoya de Huesca ofrece la oportunidad de tener tu propio cerezo o visitar la floración de los árboles, una práctica conocida en Japón como 'hanami'.

Cerezos de Bolea
Practicar el 'hanami' entre los cerezos de Bolea
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Y de Asia a Aragón, algo similar sucede en la pequeña localidad de Bolea, en la comarca de la Hoya de Huesca. Situada en las faldas de las sierras de Caballera y Gratal, en sus dominios se cultivan algunas de las cerezas más famosas de Aragón. Desde hace unos años, una explotación de la localidad también ofrece la posibilidad de visitar la finca durante el proceso de floración. Entre marzo y abril, Bolea también ha sido uno de los escenarios del 'Festival Hanami Reyno de los Mallos'. Por iniciativa de la Asociación Hanami Huesca-Pirineos, esta cita ha nacido con el fin de ensalzar y descubrir las similitudes de dos regiones y  culturas tan dispares y a la vez tan parecidas, como la Hoya de Huesca y Japón. Durante los últimos fines de semana de casi dos meses, su programación ha permitido conocer y descubrir los secretos orientales del  Prepirineo, sin descuidar las tradiciones autóctonas.

Esta práctica de gran importancia en Japón también podría conocerse como agroturismo en Aragón, una modalidad turística cada vez más extendida en la comunidad, que trata de acercar al visitante a las costumbres rurales como la práctica de la ganadería o la agricultura.

En la explotación Cerezas Celi, en Bolea, ofrecen la posibilidad de perderse entre sus 10 hectáreas de cerezos. Araceli Tresaco es la dueña y su hijo es quien puso hace un tiempo esta iniciativa en marcha. Aunque ahora, una pareja joven es quien se ocupa de llevar las riendas de la finca. "Mi hijo puso una página en Internet para vender por Internet y empezó ofreciendo la posibilidad de apadrinar un árbol. Las familias venían, elegían el suyo y cuando las cerezas estaban lista para ser recogidas, venían a por ellas", recuerda Araceli. "Y tuvo muchísimo éxito. Después, llegaron las visitas guiadas y hemos recibido gente de Zaragoza, Huesca e incluso Valencia", añade. "La gente se queda asombrada con la belleza de los campos, es una experiencia muy bonita", añade.

"La gente está muy pero que muy interesada en el tema y, aunque nosotros todavía no tenemos la experiencia de Araceli, esperamos seguir sus pasos", asegura Sofía Gaona, la actual arrendataria de la finca junto a su marido. "Es un sitio espectacular y desde una balsa que se eleva sobre los cerezos la vista es preciosa", añade Sofi, quien tras el fin de la floración, espera que la cosecha de este año sea muy buena, aunque tenga que espera hasta finales de mayo o principios de junio con los dedos cruzados, esperando "que el tiempo se comporte".

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