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RECURSOS

Aínsa prohíbe regar por la situación crítica de los acuíferos que la abastecen

El Ayuntamiento no descarta tomar otras medidas si las fuentes no se recuperan pronto.

Las dos fuentes de las que se abastece Aínsa y varios de sus núcleos nunca han manado tan poco como ahora, por lo que el Ayuntamiento publicó a comienzos de la semana pasada un bando por el que se prohíbe el riego de jardines y huertos y el llenado de piscinas, además de pedir a la población que haga "un uso racional" del agua. Y aunque el alcalde, José Miguel Chéliz, reconoce que la reducción del consumo ya se ha notado en los pocos días que la norma lleva en vigor, no se descarta tener que adoptar nuevas medidas si la situación no mejora en breve. Aínsa se suma así a otras tres localidades altoaragonesas, todas ellas en el Pirineo, que se están viendo afectadas en estos momentos por la pertinaz sequía de los últimos meses, aunque durante el verano han sido algunas más las que la han sufrido.

De hecho, en esta población "jamás se habían visto así de mal las dos captaciones de agua", una de las cuales, la principal, se encuentra en el barrio de Banastón, mientras que la otra se ubica en el de Partara, comentó Chéliz. Esta última, denominada Siete Fuentes, "siempre ha tenido un gran caudal y ahora no mana casi", describió el primer edil, que insistió en que tal escasez de la reservas es un hecho inaudito. "Las dos fuentes están con problemas y si no se recuperan pronto, vamos a tener problemas serios", advirtió.

Ante esta posibilidad, el Ayuntamiento ainsetano ya ha previsto "otras medidas adicionales", que consistirían básicamente en "habilitar una conexión a la red para tomar agua, que habría que tratar, de dos acequias de los ríos Cinca y Ara", que discurren por la localidad, explicó el alcalde. Ambas están próximas al casco urbano, aunque "habría que hacer una pequeña obra, pero todo está ya previsto por si en cualquier momento una de las dos fuentes de las que nos abastecemos se colapsa".

Estos manantiales no solo suministran agua a Aínsa, con más de 1.600 habitantes. Así, del de Banastón bebe también el pequeño núcleo de Gerbe, mientras que Siete Fuentes surte a Coscojuela de Sobrarbe y Camporrotuno.

Y aunque la solución de emergencia ya está planificada, el primer edil confía en que no sea necesario recurrir a nuevas captaciones. En este sentido, destacó que "la respuesta de los vecinos ha sido muy buena porque son conscientes de este grave problema y en estos días desde que se emitió el bando ya hemos notado un descenso en el consumo". Chéliz también resaltó que "esta situación resulta chocante en un pueblo marcado por la confluencia de dos ríos".

Cubas para pueblos y granjas

Y mientras en Aínsa empiezan a racionar el agua, en otros pueblos del Pirineo llevan meses dependiendo de las cubas de los bomberos. Es el caso de Osia y Lastiesas Altas (Jaca) y de Roda de Isábena, además del Parador de Oroel, donde los manantiales se secaron hace tiempo. Por otra parte, Protección Civil del Bajo Cinca abastece ya a 14 granjas de la comarca.

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