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Huesca
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san lorenzo 2011

Emocionante despedida

Hato de Foces escogió el último día de prelaurentis para decir adiós a los escenarios y al público oscense.

Jose Luis Ochoa, Olga Orús y Marise Aguilar en su última actuación.
Emocionante despedida
RAFAEL GOBANTES

El final definitivo no parecía posible hasta que todos y cada uno de los componentes de la banda atravesaron la puerta que había detrás del escenario en la plaza de General Alsina. A pesar de que Jose Luis Ochoa ya avisó nada más empezar el concierto, de que Luis Lles pronunció un emocionado discurso para la ocasión y de que el grupo realizó dos bises antes de abandonar el escenario. No era para menos. Hato de Foces, el más longevo y popular de los conjuntos de música tradicional aragonesa, se despidió el pasado viernes tras 34 años de andadura.

Como los últimos años en el Iberi@huesca.folk, el conjunto actuó aupado por los aplausos de un público entregado que abarrotaba la plaza. Hacía frío, que sobre todo acusaron los más desprevenidos, pero la ocasión merecía la pena. Era una noche para el recuerdo y la melancolía. Especialmente cuando el grupo recordó, uno a uno, a todos los que han pasado por Hato de Foces, casi veinte músicos, entre los que cabe destacar a Ricardo Constante, que se llevó una sentida ovación.

No obstante, el grupo no quiso ponerse triste y dio paso a lo que todos esperaban: un recorrido por los éxitos de tres décadas de trabajo en clave de folk que tan bien ha conectado con el público oscense. Haciendo gala, como siempre, de la amplia variedad instrumental y la refrescante revisión que caracteriza a Hato de Foces.

Las canciones más conocidas y habituales, como 'Tu pañuelo y el mío', 'Conde Luna' o 'Canciones viejas' se sucedieron ante un público que se animaba cada vez más a acompañar a las voces de Olga Orús, Marise Aguilar y Jose Luis Ochoa. Este regaló los oídos del auditorio nombrándolo «el mejor coro que existe». El momento más emotivo fue al mismo tiempo el que más expectación levantó; el arranque de la jota de 'La Magallonera', después de 'Glorioso San Pantaleón'. En ella se explayó Olga con su maravillosa voz, haciendo contener la respiración a más de uno.

Para terminar, interpretaron la canción que da nombre a su primer disco, 'Amadruga', aunque después regalaron dos bises ante los entusiasmados aplausos del público. La última canción fue la jota que avisa de que ya es San Lorenzo, concluyendo con el conocido himno. Fue una buena forma de dar por finalizado el calendario prelaurentis.

Salvador Cored, Alfredo Callén, Jorge Marsó, Carlos Montull, Josu Ubierna y los cantantes saludaron todos juntos y abrazados para despedirse por última vez. Contentos, aunque se escapó alguna lágrima antes de abandonar el feudo de un grupo que ya es un mito en Huesca.

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