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Reencuentro con un amigo

El Obearagón juega un amistoso en Ejea ante el BM Zaragoza que dirige Juan Carlos Gordo, ex jugador y técnico del club oscense.

El Club Balonmano Huesca brindó ayer por un próspero año que, si puede ser, traiga el ascenso.
Reencuentro con un amigo
JAVIER BLASCO

El amistoso que disputa hoy el Obearagón Huesca en Ejea de los Caballeros frente al BM Zaragoza (19.00) trasciende su carácter inofensivo e intrascendente más allá de la preparación para la liga que se retoma el próximo fin de semana. Y el motivo es que en el banquillo de los rivales se sienta Juan Carlos Gordo, ex jugador, ex ayudante y ex entrenador del club altoaragonés en el transcurso de un arco temporal de ocho años. En una asociación que cumplió los 15 en 2010, es más de una vida. Y este guardameta forma parte de algunos de sus mejores momentos.

Gordo es ahora entrenador de ElAnuario.net-BM Zaragoza, que se mueve con dificultades en el grupo C de Primera Nacional. Es penúltimo en una plantilla confeccionada, como él mismo reconocía, "para sufrir". Es su tercer curso en esta casa, donde está desarrollando los valores en los que se inició en el Balonmano Huesca, a donde llegó en el verano de 2000 desde el Stadium Casablanca. Como sucede ahora con su actual club, el oscense se encontraba en Primera. Ernesto Visús y Fernando de Andrés fueron los dos entrenadores, primeras fuentes de las que bebería Gordo.

Lo mejor estaba por llegar, y el siguiente ejercicio sería histórico con la clasificación para la fase de ascenso a División de Honor B en Antequera, donde de la mano del preparador Toni Busto saldrían mal parados. Algo similar sucedería al año siguiente, esta vez en casa. A la tercera fue la vencida y, previo paso por los despachos, el Balonmano Huesca logró el ascenso a la segunda categoría del balonmano nacional tras comprar la plaza al filial del Granollers. Antes se había tropezado en la misma piedra, esta vez en La Coruña. Juan Carlos Gordo se retiraría al final de la campaña, de ahí quizá su frustración tras volver de vacío de tierras gallegas.

Se incorporaría como segundo entrenador del navarro Txema Senosiain. Gordo poseía la licencia de técnico para llevar a cabo esas funciones y fue un fiel escudero de Senosiain durante los casi dos años de esta colaboración, que se cerró en mayo de 2006 con un cese provocado por los malos resultados y un ambiente enrarecido. La directiva del club tardó poco en reaccionar y confió en el ucraniano Sergio Bebeshko, preparador durante los 16 meses siguientes, hasta que conoció la misma suerte que su predecesor.

Con ambos, Gordo cimentó su aprendizaje bajo un aposentado credo de lo que ha de ser este deporte. Con Senosiain conoció la firmeza defensiva y la agresividad. Con Bebeshko, un balonmano más expansivo, atractivo. En la sombra durante ese tiempo, le llegó la alternativa en octubre de 2007. Fue una papeleta difícil. Al margen de los malos resultados, el vestuario corría el riesgo de fragmentarse y la entidad atravesaba dificultades económicas e institucionales. El zaragozano salió indemne y salvó la campaña con notable solvencia. Renacía el proyecto y se dio otra oportunidad a Senosiain. Esta vez, sin Gordo. El ex guardameta primó sus compromisos familiares y laborales, aunque se le buscó hueco en el cuadro técnico. De allí, al Balonmano Zaragoza. Hoy se verá las caras con José Francisco Nolasco, quien de verdad puede llevar al Obearagón al sueño de la elite. Como previa, la plantilla disfrutó anoche de un ágape en el Club Tenis Osca.

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