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Huesca

Blog - Tinta de Hemeroteca

por Mariano García

PEPA BUENO

"Mi hija ha salido muy oscense y peñista"

Muy vinculada a Huesca, pasa aquí las vacaciones.

La periodista Pepa Bueno, en su trabajo, en Televisión Española, antes de tomarse el descanso navideño.
"Mi hija ha salido muy oscense y peñista"
RTVE

Aunque es extremeña, ¿se siente ya oscense de adopción?

Sí, claro. ¡Si yo llegué a Aragón cuando estudiaba todavía 4º de carrera! Mi vinculación con Huesca arranca de mi estancia en Teruel, adonde llegué en 1987 a trabajar en Radio Nacional. Allí conocí a Chimi (José Ángel García Longás, su marido). Y como sus padres vivían en Huesca, empecé a venir. En Navidades, en verano y siempre que tenemos un hueco, nos escapamos. Además, los abuelos de mi hija viven aquí y mi hija nos ha salido muy oscense.

¿Recuerda la primera impresión que le causó la ciudad?

Me sorprendió la calidad de vida que da el relacionarte con tu entorno. Yo siempre decía en broma: "Huesca es lo más al sur que conozco al norte". Esa relación que se establece en el sur con el entorno y que para mí tiene que ver con la calidad de vida la encontré aquí. Encontré amigos y pandillas muy hechas, que salen mucho y se relacionan no solo en casa sino de puertas afuera. Huesca me encantó, porque era una ciudad con unas dimensiones fantásticas para facilitar la vida, con gente que sabía disfrutar de la vida, el contacto con la naturaleza, el esquí. Encontré una ciudad muy organizada y muy participativa, sobre todo en San Lorenzo, con las peñas. Me pareció un sitio muy agradable para vivir y eso me hace volver.

¿Piensa que ha cambiado mucho esta ciudad desde entonces?

Ha cambiado mucho Aragón y Huesca en particular. Las comunicaciones son la base de cualquier desarrollo y el AVE marca un antes y un después. Pero Huesca ya era una provincia conocida en Madrid porque tiene esa joya natural que son los Pirineos.

¿Hay algún paisaje que le cautive especialmente?

Muchos. El que más me ha impresionado es el valle del Isábena.

¿Y también esquía?

No me quedó más remedio, en mi entorno todos esquiaban. Para mí la montaña era absolutamente desconocida y, o aprendía, o estaba fuera de las conversaciones. No seré nunca una gran esquiadora y, si puedo, me quedo en la cafetería.

¿Huesca es un buen sitio para desconectar del estrés de la capital?

Huesca es un oasis de tranquilidad, de diversión y de descanso. Me es muy fácil hacer vida sola: salgo a la calle, tomo vermú, hablo con gente, hago compras? Es un sitio perfecto para desconectar, pero las ciudades no las hacen las piedras, sino las personas. Hay mucha gente que quiero y que me quiere, por eso es un placer venir. Es como sumergirme en otra realidad.

Y pasa muy desapercibida?

Quien me reconoce es que me conoce de antes, porque llevo tantos años viniendo? Todo es muy amable, no es para mí nada tenso que me reconozcan de la tele, porque la mayoría sabe que tengo una vinculación afectiva con Huesca. Siempre percibo cariño, reconocimiento y sobre todo esa facilidad con que uno que viene de fuera se siente parte del territorio. Eso no pasa en todos los sitios, yo me sentí parte de esta tierra enseguida, tanto para alabarla como criticarla.

Una de las últimas veces que vino a Aragón fue al fallecer Labordeta, a quien apreciaba mucho.

Lo recordamos y hablamos mucho de él en casa. Hace poco mi hija se emocionó porque encontró un disco que le había dedicado cuando era pequeñita, donde decía: "Para que algún día, cuando yo no esté, se acuerde de mí". Una personalidad como la de Labordeta deja miles de recuerdos. Siento que gente como él no se muere del todo. Da mucha alegría haberlo conocido.

Hace unos años participó en el Congreso de Periodismo Digital, ¿cómo ve ahora este campo?

Como en tantos otros sectores, los medios estamos en plena transformación, por un lado atravesados por la crisis económica y por otro, adaptando los contenidos a la cantidad de nuevos soportes y formatos que las nuevas tecnologías ponen a nuestro alcance. Lo peor es que a veces las empresas utilizan como excusa esa transformación para perder puestos de trabajo.

Acaba de recibir el premio Francisco Cerecedo, ¿soñó alguna vez llegar tan alto?

Nunca. Y mira que soy soñadora. Vas haciendo tu carrera trabajando, porque esta profesión es trabajo, trabajo y trabajo, y no sueñas con algo así, fue muy inesperado. Pero a todos nos gustan los reconocimientos. Fue muy emocionante saber que me lo daban y el acto de entrega. El discurso del Príncipe me emocionó. Fue precioso.

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