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Huesca
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JESÚS SANZ MONTES

"Mi proceder con los bienes no ha coincidido con las agendas políticas"

A pocos días de que se conozca el nombre de su sucesor, el administrados apostólico de Jaca y Huesca responde a las críticas por su escasa implicación en el retorno de los bienes.

El obispo, durante su última visita a Huesca, que apenas duró unas horas. Aquí aparece en su antiguo despacho.
"Mi proceder con los bienes no ha coincidido con las agendas políticas"
JAVIER BLASCO

Ha pasado un año desde su nombramiento como arzobispo de Oviedo. ¿Cuándo conoceremos el nombre de su sucesor?

Espero que en breve, antes de Navidad.

¿Un año no es mucho tiempo para que estén vacantes dos diócesis?

Estamos en los plazos habituales. Personalmente creo que es mucho tiempo, pero es el que suele tardarse. Cuando yo llegué a Huesca y a Jaca en 2003, habían transcurrido dos años de sede vacante. No estamos ante esos plazos, gracias a Dios, pero insisto en que me parece demasiado tiempo de espera.

¿Por qué el Vaticano se toma tanto tiempo?

No sabría responderle, porque no somos los obispos quienes dilatamos o apresuramos la decisión. Se hacen muchas consultas con un cuestionario realmente exhaustivo sobre los candidatos. Hay varias instancias que intervienen: la Nunciatura, los consultados, la Congregación de Obispos en el Vaticano, etc. Si las respuestas se demoran, o si surgen cuestiones que hay que clarificar, entonces el tiempo camina en contra.

¿No cree que se resienten sus diócesis al tener a más de 600 kilómetros a su administrador?

Sin duda alguna. Y no solo las diócesis como instituciones, sino las personas y las comunidades, sin excluir a quien le toca asumir la administración apostólica. Habrá alguna razón de importancia -de hecho la hay- por la que la Santa Sede, conocedora de esas dificultades y de esas consecuencias, decide a pesar de todo algo así.

Usted ha pedido reiteradamente que se designe a un obispo para Huesca y otro para Jaca, pero no va a ser así.

Siempre lo manifesté y así lo sigo pensando. Lo he expresado a las personas e instancias que han podido mediar en la decisión última. Desde mi experiencia de seis años al frente de dos diócesis, es lo que puedo decir y así lo he dicho. Por lo que puedo saber, creo que se repetirá la misma fórmula que a mí me propusieron: un solo obispo para dos diócesis distintas, Huesca y Jaca. Ni se fusionan, ni vuelven a tener un obispo cada una, sino lo que acabo de decir: un obispo en cuya persona se unen las dos sin que pierdan su total autonomía a todos los efectos.

Cuando se fue dejó sin resolver el litigio de las obras de arte que hay en Lérida. ¿Entiende que los alcaldes digan que se sintieron abandonados por su obispo?

Desde que llegué a Huesca adopté una posición clara y me marqué un cronograma de actuación de acuerdo con el Consejo Episcopal y con la Delegación de Patrimonio. En la rueda de prensa que ofrecí el día en el que se hacía público mi nombramiento de arzobispo, di cuenta de ese largo cronograma con fechas, hechos y propuestas. Quien diga que he sido irresponsable no haciendo lo que debía hacer y por los caminos propios del derecho eclesial, sabe que no dice la verdad o quiere obtener rédito con su mentira. Me remito a mi actuación según ha recogido recientemente el Boletín Oficial de la Diócesis de Huesca: comparecencias públicas, notas de prensa, información a las parroquias, correspondencia con el obispo de Lérida, etc. Otra cosa es que mi modo de procedimiento no haya coincidido con las iniciativas, las agendas o los intereses políticos de unos alcaldes. Quiero ser discreto y no decir más de lo que he dicho.

(Días después de esta entrevista la Diputación aprobó una moción con los votos de todos los grupos en la que se pedía al obispo de Huesca "una mayor implicación en la reclamación de los bienes de sus parroquias de Berbegal, Peralta y El Tormillo, y una mayor colaboración con sus respectivos ayuntamientos").

Cuando el abogado de estos alcaldes presentó una querella criminal por apropiación indebida contra el obispo de Lérida, ¿de qué parte cree usted que tenía que estar, de la de sus feligreses o de la de otro miembro de la jerarquía eclesiástica?

Yo estoy de la parte de la verdad y la justicia, que ha de buscarse por los métodos nuestros y teniendo en cuenta todos los factores que entran en juego. Esa es mi parte, ninguna más.

¿Y qué le pareció la convocatoria de la manifestación?

Creo que queda clara mi inequívoca posición de que regresen los bienes de nuestras parroquias. Como tal lo he solicitado. A diferencia de los bienes en litigio con Barbastro no han negado la devolución, aunque se está dilatando la entrega. Esa es mi manifestación. Las demás no las comento.

¿Por qué tuvieron que abanderar ellos un asunto que es de Iglesia, entre obispos?

Lo ha dicho usted muy bien: ellos, supongo que se refiere a los alcaldes, abanderaron un asunto que es de Iglesia, es decir, pusieron su bandera. Habrá que preguntarles porqué quisieron abanderarse en un asunto interno de la Iglesia, que discurre por cauces legales del derecho eclesiástico. No es que tuvieron que abanderarlo, sino que quisieron hacerlo.

Siempre ha sido un hombre de opiniones polémicas. Cuando se fue de Huesca reconoció que "hay cosas que podría haber dicho mejor o incluso habérmelas ahorrado" ¿Se ha llevado esa lección aprendida al arzobispado?

Permítame que matice la pregunta: alguna opinión mía ha podido ser polémica, muchas han sido polemizadas. Yo he tenido -y sigo teniendo- una comparecencia semanal con la carta que publico cada domingo, en la que abordo un sinfín de cuestiones: unas estrictamente religiosas y eclesiales, otras de calado moral o cultural, pero siempre trato de que tengan que ver con lo que a las personas les afecta, les oprime o les esperanza. Para un brindis al sol jamás he levantado mi copa. A la vista de las polémicas suscitadas por presuntos lectores que muchas veces no leyeron mis escritos sino lo que decían los titulares de prensa, en algún momento sí que pensé que habría valido la pena haber dicho lo mismo de otra manera. A eso se aprende, sin duda. De todos modos, jamás he hablado de siglas políticas, ni he puesto nombres, por respeto a las personas y a las instituciones. Me he quedado en el hecho de unas declaraciones, o de unas medidas políticas, con las que no he tenido rubor, ni empacho en decir con respeto cosas cuando era la verdad, la vida, la familia, la justicia, la paz, la educación o la libertad, las que estaban en entredicho.

¿Qué opinión suya le ha traído más problemas?

Ninguna. Y si he sido contestado por alguien por ejercer respetuosamente mi libertad de expresión, he sido mucho más animado por personas o instituciones que se han sentido reconocidas en mis palabras. Es gratificante ver que se ofenden los enemigos de la libertad, de la vida en todos sus tramos, de la familia, de la paz cuando tomas posición a favor de estos valores humanos y cristianos. Y más aún, ver que hay gente que se sabe defendida y consolada.

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