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De Gilvan a Gilvan

El brasileño, que está a un nivel magnífico, rompió la sequía tras su gol en Barcelona.

Gilvan, a la derecha de la imagen, durante el entrenamiento celebrado ayer en el Instituto Montearagón.
De Gilvan a Gilvan
RAFAEL GOBANTES

Que la fuerza del Huesca reside en su colectivo es algo conocido. Pero también es cierto, con licencia para la exageración, que en el partido del sábado ante el Elche el equipo de Onésimo fueron Gilvan, Andrés y nueve más. El partidazo del brasileño y las paradas del meta cedido por Osasuna sostuvieron a un conjunto que en muchos momentos fue a la deriva, con grandes problemas para elaborar el juego y déficits notorios de concentración.

Lo de Gilvan es espectacular y eso que empezó la Liga algo parado, se diría que acomodado, sin el derroche de energía y la voluntad de protagonismo que había lucido desde su llegada en el mercado de invierno de 2009.

El gol del carioca en el minuto 16, después de haber malogrado una ocasión inmejorable nada más empezar el partido, rompió una sequía goleadora que duraba precisamente desde su último tanto, que sirvió para quebrar la hegemonía feudal del Barcelona en el Mini Estadi.

Entonces cogió la pelota a pierna cambiada, amagó bicicletas, se marchó por dentro y cuando la jugada podía morir en su pierna mala se inventó un disparo con la buena por el único hueco que dejó el guardameta. De aquella obra de arte hasta el remate letal contra el Elche habían pasado cuatro partidos completos (Numancia, Córdoba, Tenerife y Nástic) sin perforar la meta contraria. Se entiende el júbilo del brasileño después de casi 400 minutos sin percibir esa sensación.

El del sábado fue un gol más convencional. Vega, que tuvo un debut aceptable, peinó una pelota que Gilvan empaló a quemarropa ante Caballero. El extremo salió disparado hacia la grada y se recreó en su ya famosa voltereta.

Pero la aportación de Gilvan en el último partido fue mucho más allá del tanto logrado. El brasileño se convirtió prácticamente en la única referencia ofensiva. Balones para él y a ver qué hace. Está con una chispa tal que solo tiene que amagar a un lado para irse hacia el otro, como si tal cosa. Se marcha más por velocidad que por clase. Pero se va siempre.

Por desgracia, ni Roberto ni Camacho dan de sí entre los dos todo lo que en este momento ofrece el brasileño. "Torreta" se vacía sin escatimar sudor, pero no encuentra el desmarque correcto o no recibe la asistencia buena. Y Camacho no anda en su punto álgido, no muestra ese ardor de estos años atrás, quizá porque no termina de encontrarse a gusto en su ubicación o por esos cambios de misión a los que Onésimo le somete un partido tras otro en pleno desarrollo del mismo. Empezar en un costado, luego alojarse detrás del delantero y a los cinco minutos, cuando ya ha cogido el pulso, tener que ponerse a organizar el juego del equipo son funciones cada una con sus matices. Aún así, Roberto, Camacho y Gilvan, autores cada uno de dos goles, son los principales artilleros del equipo, ya que aglutinan el 75 por ciento de los tantos (ocho).

Se aprieta el pozo de la tabla

El Huesca sigue siendo el peor realizador, con dos dianas menos que el Recre. El triunfo de los onubenses, junto al del Tenerife, ha comprimido el pozo de la tabla. Es colista el Albacete, lugar que ocuparía el Huesca si Camacho no hubiera marcado en el descuento.

J. G.

J. G.

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