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gastronomía

El concurso de tapas llena los bares y el público pide que se hagan todo el año

Adolfo Sesé, presidente de la asociación, comentó que la afluencia de clientes ha ido en aumento desde el jueves por la tarde.

Pascual Royo, del bar Candanchú, no ha parado de servir tapas desde que empezó el concurso.
El concurso de tapas llena los bares y el público pide que se hagan todo el año
JAVIER BLASCO

"¿Crisis? No lo parece porque los bares están llenos y la gente no para de tomar tapas. Para llegar a la barra hay que pedir la vez". Marian López y Teresa Santamaría repetían experiencia ayer a la hora del aperitivo después de haber salido la noche anterior "a cenar de tapeo". "Es estupendo porque pruebas cosas muy distintas y hay mucha animación en la calle. La pena es no poderlo hacer cualquier día del año".

El presidente de la Asociación de Cafés y Bares Adolfo Sesé, comentó la extraordinaria acogida que ha tenido entre el público esta novena edición del concurso de tapas. Al tiempo que servía pinchos de 'Tudelana' y 'Burladera', el propietario del bar Duquesa llamó la atención sobre el "ambiente espectacular que se creó el viernes, con grupos de amigos que se habían organizado para ir de tapeo". Dijo que antes de arrancar el concurso, los clientes fijos ya preguntaban "cuando podía probar las tapas, si estarían antes y, en cuanto empezó la afluencia de gente, no ha parado de subir. El viernes dimos más de 600 pinchos".

Y entre los clientes que ayer había en su barra probando los pequeños bocados, estaba la concejal del PP Ana Alós, con su marido. "Tenemos a las niñas comiendo con los abuelos y hemos aprovechado para salir a picar", dijo. Alós destacó que el de Huesca es un "concurso consolidado y pionero que ha estimulado que se organicen otros en la provincia. Son iniciativas muy buenas sobre todo en momentos de crisis en que la gente necesita motivación para salir a la calle". La concejal reclamó que la elaboración de pinchos continúe todo el año "para instaurar la costumbre de ir de tapas".

Como en la mayoría de establecimientos participantes, también había lleno total en el bar Candanchú. Su propietario Pascual Royo había servido más de 300 'Crujientes de boletus edulis con virutas de foie' y de 'tacos de bacalao con confitura de tomate'. "La gente suele pedir una tapa de cada, pero se está vendiendo más el crujiente", comentó. Por su bar, dijo, están pasado todos los clientes habituales y también muchas caras nuevas "y eso es bueno porque conocen el establecimiento y la calidad que tenemos". Royo añadió que todos "prueban las tapas y muchos piden que les sellemos el 'pasaporte', con el que se entra en un concurso convocado por la Asociación de Hostelería.

El público está encantado con esta semana de oro de la pequeña restauración, pero también hay críticas y la más generalizada tiene que ver con la necesidad de que esta oferta alcance todo el año. Pedro Goyoaga, un cocinero que degustaba unos pinchos con su familia lamentó que el resto del año no se mantengan las tapas. En este sentido dijo que el concurso "es un paripé para mantener la demanda un mes bajo como noviembre. Salvo en tres sitios no hay manera de tomar el aperitivo con tapas y los fines de semana hay muchos sitios cerrados. Además hay establecimientos en los que los pinchos pasan varios días en la barra".

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