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Colapso en la enfermería azulgrana

A la baja de Corona se une la lesión de Sastre y las dudas de Camacho y Marcos.

Sastre, en el centro de la imagen, se presume baja para el sábado. A la derecha, Marcos y Camacho, que también son duda.
Colapso en la enfermería azulgrana
JAVIER BLASCO

Onésimo Sánchez tendrá que darle más vueltas a la cabeza esta semana para discurrir la mejor forma de hincarle el diente al Nástic de Tarragona. A la baja de Sebastian Corona por sanción se unen las dudas de hombres importantes como Sastre, Camacho o Marcos, ausentes del entrenamiento de ayer. A 48 horas de un duelo de gran importancia, el once del Huesca presenta varias incógnitas.

Con estos interrogantes es lógico que el míster azulgrana probase diferentes combinaciones durante la sesión celebrada en El Alcoraz. Sobre todo tras la lesión de Sastre, que se echó mano al adductor izquierdo y tuvo que abandonar el trabajo. Vuelven los problemas del mallorquín en una zona delicada. Las posibilidades de que esté para el sábado sin correr riesgos de males mayores parecen escasas. Hoy se conocerá con detalle el alcance, ya que a las nueve de la mañana tiene cita para una resonancia magnética en la Policlínica Altoaragón.

Más opciones de comparecer en el Nou Estadi tienen Camacho y Marcos. El primero estaba ayer con una gripe de caballo y casi cuarenta grados de temperatura. Pero remedios hay para que la fiebre baje y el centrocampista pueda restablecerse a tiempo. Historia ya más recurrente es la del lateral madrileño, que se pasa la semana medio en blanco por sus molestias en los adductores pero después consigue cumplir en el fin de semana.

La otra ausencia del entrenamiento de ayer fue la de Robert, con una gastroenteritis. El defensa leonés vive a la sombra de un Molinero en excepcional estado de forma, pero no deja de ser el primer recambio en caso de necesidad. Horas tiene por delante también para recuperarse en el caso de que Onésimo se lo quiera llevar a Tarragona.

Varias alternativas

En previsión de quien pueda llegar y quién no, el entrenador del Huesca probó ayer distintas fórmulas en los partidillos que llevó a cabo en El Alcoraz. Se pudo ver a Helguera de central e incluso a Ochoa de lateral izquierdo.

El que demostró estar muy recuperado de sus dolencias en una uña fue el navarro Echaide, que se desenvolvió sin aparentes dificultades. Junto a Molinero, son los dos habituales cuyo concurso no peligra a día de hoy.

Y a río revuelto, ganancia de pescadores. Con tanta duda de aquí al sábado, la segunda legión trató de demostrar sus posibilidades de acceder a la titularidad. Así se vio a un Sorribas como siempre súper motivado en su deseo de agradar a Onésimo o incluso al sevillano Paco Gallardo, que completó una sobresaliente sesión de esfuerzo, talento y también gol. Después de mes y medio en la grada, el extremo andaluz podría tener la ocasión de volver cuando menos a una citación. Su capacidad de sorprender, su fútbol diferente, llaman a la oportunidad de colaborar a desatascar el ataque azulgrana, enquistado en una pobreza en el acierto que empieza a resultar muy preocupante. Y es que esa falta de destreza ante el marco contrario propicia que un equipo casi siempre dominador no saque rendimiento a su mayor control en los partidos.

En función de la evolución de los tocados, Onésimo deberá dibujar un sistema u otro. El vallisoletano tiene la opción de repetir el trivote de fuera de casa con un tridente de corte muy conservador, formado por Helguera, Bauzá y Sorribas, o la posibilidad de dar salida a una parte de la pléyade de mediapuntas que tiene en la plantilla, tales como Navas, Jokin o el propio Gallardo.

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