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alpinismo

Piratas en el Lhotse

Tosas y Corominas intentan hacer cima por la cara sur de una de las montañas más difíciles de escalar de la Tierra. En estilo alpino calculan que tienen cuatro o cinco días para lograr el objetivo.

Cara sur del Lhotse y los tres alpinistas.
Piratas en el Lhotse
SEBASTIáN áLVARO

Jordi Tosas y Jordi Corominas, montañeros arraigados a Benasque desde hace años, son protagonistas estos días de una de las escaladas más difíciles de la Tierra: la sur del Lhotse. Y lo van a hacer en estilo alpino. La modalidad más pura para ascender una pared. La expedición, en la que también estaba Israel Blanco, pero que tuvo que abandonar, está impulsada por la empresa de Sebastián Álvaro: 'Tierra de aventura', heredera de 'Al filo de lo imposible'. Sebastián Álvaro recoge la frase de otro montañero para acercar el Lhotse al público: "Es una de las paredes más difíciles y peligrosas de la Tierra". Tosas y Corominas se consideran unos piratas. Así lo explica Sebastián Álvaro: "Se han embarcado en una de esas misiones imposibles que solo se ven en las películas de piratas".

Ubicada en la cordillera del Himalaya, el Lhotse (8.413 metros) es la cuarta montaña más alta del mundo. Su cercanía al Everest ocasionó que en un principio los montañistas lo ignoraran. A excepción de la cara sur, sus incursiones eran como resultado de exploraciones al Everest.

"La cara sur es una de las grandes paredes lo que supone los últimos grandes problemas técnicos por escalar", explica Sebastián Álvaro. La idea surgió en los Alpes, con la caras norte del Eiger, Cervino y las Grandes Jorasses. En los años 70, el concepto se trasladó a las grandes paredes del Himalaya donde los problemas se multiplican. Las montañas son más colosales y porque no es lo mismo escalar de 3.000 a 4.000 metros que hacerlo de 7.500 a 8.500.

La cara sur del Lhotse es una muralla umbría, con roca, hielo y mixto, que se desarrolla en horizontal durante 6 kilómetros de longitud y 3,5 kilómetros de altitud. "La escalada _prosigue Álvaro_ es de 5.000 a 8.000 metros, y en las condiciones más duras que uno se pueda imaginar. Es una pared cóncava con lo que es muy dada a que haya avalanchas de roca y nieve. Técnicamente es muy difícil, y apenas la ha acometido gente". Allí han estado Messner, que no pudo con ella, y el polaco Jerzy Kukuzca considerado como el mejor montañero del mundo falleció en 1989 a pocos metros de la cima.

Corominas y Tosas han aclimatado en los alrededores del Lhotse, y se quieren meter ya en la pared tan solo con lo que les quepa en la mochila y una cuerda para asegurarse. No han utilizado porteadores ni siquiera para la base de la pared. Y su objetivo es, después de hacer cumbre, bajar por el 'Valle del silencio'. Intentarlo es una proeza, conseguirlo un hito mundial. "Es muy difícil y arriesgado. Las posibilidades son escasas, pero creo que pueden hacerlo", subraya Sebastián Álvaro.

Oficialmente, en estilo alpino, nadie ha hecho cima en esta muralla. Hay un intento de Tom Cesen, aunque hay una discusión sobre si llegó o no a la cumbre. Álvaro Sebastián cree que sí.

La previsión de que Jordi Tosas y Jordi Corominas hagan cumbre está acotada a unos cuatro o cinco días. El calendario meteorológico con el que se van a topar es muy apretado por la corriente de aire frío que se instala en el Himalaya en altura. "Por eso, el plazo que tienen es de 10 ó 15 días para hacer un intento y bajar el campo base", explica Sebastián Álvaro.

El frío y el viento endurecerá la ya de por sí difícil ascensión. Sebastián Álvaro regresó hace unas semanas a España desde este rincón del Himalaya nepalí y en el campamento base, a 4.700 metros, las temperaturas eran de -4º y -5º. "Esto quiere decir que fácilmente se pueden encontrar (durante la escalada) temperaturas de -25º y de vientos de más de 60 kilómetros por hora. La unión del frío, la falta de oxígeno y el viento conforman el mayor peligro para los alpinistas". explica Sebastián Álvaro. Y ¿qué es lo que le lleva a un montañero a exponerse a tanto riesgo? "Es por la épica del verdadero alpinismo, que no consiste en hacer repeticiones de vías normales por los 'ochomiles' más fáciles con botellas de oxígeno. El verdadero alpinista es el que abre nuevas vías".

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