Huesca
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SAN LORENZO 2010

Los oscenses viven una noche de ritmo con sabor laurentino

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Manacor animó a los oscenses en López Allué.
Los oscenses viven una noche de ritmo con sabor laurentino
R. G.

"Teníamos muchas ganas de venir a Huesca y nos hace mucha ilusión tocar en esta plaza, ahora que estamos en tiempos tan antitaurinos". Con esas palabras, Joaquín Sabina se dirigió el pasado sábado al público oscense, que saltó, aplaudió y silbó entregado al cantante y su grupo tras 13 años de espera.

Pero en esta ocasión no se hizo de rogar: pasaban unos minutos de las 23.00, la hora prevista, cuando la música comenzó a sonar en el escenario. Primero hicieron su aparición los músicos, y poco después lo hizo el cantante de la voz rasgada con su bombín, su chaqueta de frac y una camiseta con un interrogante.

"Ni en el concierto de Manolo García del año pasado la plaza estaba tan llena", decía una joven desde cuarta fila, al tiempo que miraba hacia el tendido taurino, en el que no cabía ni un alfiler. Tampoco en el albero había huecos libres, ya que más de 5.000 personas se acercaron a ver al jienense, encargado de caldear el ambiente antes de las fiestas de San Lorenzo. Y comenzó con 'Tiramisú de limón', uno de los temas más famosos de su último disco 'Vinagre y rosas', del que cantó algunas canciones, aunque la mayor parte de las dos horas y media de concierto, en el que el artista de 61 años no paraba de saltar y moverse por el escenario, fue para los míticos.

Sabina demostró una vez más ser un poeta sobre el escenario y durante la conocida 'Llueve sobre mojado' aprovechó para dedicar unos versos de presentación a sus acompañantes: Antonio García de Diego (guitarra y teclados), Jaime Asúa (guitarra), Pancho Varona (bajo), José Miguel Pérez (saxos), Pedro Barceló (batería) y Marita Torres (voz), que también tuvieron sus momentos de protagonismo durante la actuación.

Pero el gran Sabina se metió desde un principio al público en el bolsillo, con continuas referencias en sus canciones a los oscenses, o con una dedicatoria muy especial para Antonio Martín Petón y la SD Huesca. E incluso hubo una carcajada general cuando el cantante, en medio del estribillo de '19 días y 500 noches' preguntó a sus seguidores, muchos de mediana edad, cómo se lo sabían. "Maldito Facebook", añadió. Con una versión enlatada de 'Crisis', el cantante se quitó su bombín por última vez en Huesca, aunque prometió que esta vez no tardaría tanto en volver.

"Parecía San Lorenzo"

"Fue una locura, parecía San Lorenzo", decía ayer uno de los camareros de la taberna Lizarrán, en la calle San Orencio. Y es que en las dos horas previas al concierto de Sabina los bares del centro estaban a rebosar. También los de la plaza de López Allué, donde los oscenses Manacor animaron a más de 4.000 personas desde las 1.30 y hasta pasadas las 4.00 en la primera noche del mes de agosto.

En las calles anexas había un río de gente que iba y venía en todas las direcciones, como si ya estuviéramos en fiestas, y las terrazas estaban prácticamente llenas. Además, la barra que la peña La Parrilla, organizadora del concierto, había instalado fue un éxito, según confirmaron desde la asociación.

No faltaron temas de Amaral, Fito y los Fitipaldis, U2, Maná, Manolo García o Evanescence, a los que se sumaron algunos tan míticos como 'Comerranas'. El público entregado puso el ambiente a una noche, que transcurrió tranquila. La Policía Local realizó tres actas por drogas en la López Allué, y cuatro conductores dieron positivo en alcohol.

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