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Huesca
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BALONCESTO

El Lobe suda la primera

Los peñistas se adelantan en la semifinal ante el Caja Rioja gracias a un final de infarto en el que tuvieron más sangre fría. Johnson volvió a ser decisivo (30 puntos) para frenar a un rival con más recursos.

El jugador peñista Aranda tratar de encestar durante el encuentro de ayer.
El Lobe suda la primera
JAVIER BROTO

El Lobe Huesca sudó el primer punto de la serie semifinal de ascenso a LEB Oro. No podía esperarse menos. Dos equipos punteros y un final de infarto; los oscenses fueron más fuertes mentalmente en los últimos compases y se aprovecharon de un final de infarto. La secuencia del desenlace fue así: con ventaja de un punto (77-76), el visitante Ott falló un tiro libre, Asier recogió el rechace y la jugada murió en un triple fallado por Johnson. Con la última posesión en sus manos, los riojanos tuvieron la sentencia a falta de seis segundos. Santana, en suspensión, marró y el Palacio estalló de júbilo. Así concluyó la primera noche de una película que se antoja igualadísima.

En una semifinal en que, como manda su propia naturaleza, cotiza más alto el que menos errores comete, Lobe y Caja Rioja salieron a disputarse el mando de la eliminatoria en una guerra de nervios. Más mérito, si cabe, se han ganado los altoaragoneses. Utilizaron a ocho jugadores por once de los visitantes, que comenzaron mejor. Un cuarto de hora les costó enchufar la máquina a los de Ángel Navarro, una demora de la que no se supieron aprovechar los de Logroño.

Con las cartas sobre el tapete y los mejores quintetos posibles, se planteaba un choque entre algunas de las mejores torres de la segunda LEB. Stevie Johnson contra los dos Santana. Un más amplio banquillo de Clavijo frente a la electricidad local. Si había que cortocircuitar a alguien era a la pareja antes referida, pero los visitantes se emplearon a fondo en secar al MVP peñista. No lo conseguirían, claro, pero el resultado de primeras fue el de demasiada impericia, quizá por la precipitación, y un aro que se empeñaba en escupir los lanzamientos del Lobe. Más a gusto en la botella se sentía el conjunto de Jesús Sala, que conforme se lo fue creyendo logró aumentar su ventaja, de seis puntos al final de los diez primeros minutos.

El Caja Rioja no se habrá visto en otra, y quizá no se tope con una oportunidad así en el resto de la eliminatoria. Durante un tramo, a ellos sí les entró todo, mandaron en la zona y, claro, pudieron llevar a cabo rotaciones. Tan frescos. La lesión de uno de los Santana, aunque anecdótica, comenzó a marcar su declive antes del descanso.

Navarro dio entrada a jugadores como Sergi Pérez e Izquierdo para despejar ideas y Stevie se empezó a encontrar a sí mismo. Siempre aparece un héroe en el camino del Lobe, y ayer Salsón protagonizó varias acciones decisivas, que ayudaron a que el Lobe no se marchara anímicamente del envite. Los triples empezaron a engordar la cuenta de puntos y el Caja Rioja se fundió en esos cinco minutos en los que los locales levantaron una desventaja de ocho puntos. Golpe psicológico que podía marcar a fuego el desarrollo del primer acto de esta eliminatoria.

El Lobe luchó contra el Caja Rioja, su propia pájara y la pareja arbitral, bandera del surrealismo en varias jugadas, como unos pies y unos posteriores pasos de De Santana. No fueron unos pasos de baile, sino dos puntos que escocieron y mucho. El acierto de Aranda y Johnson en tiros de tres y el empuje del Palacio de los Deportes, que no quería permitir más ventajas para los visitantes, certificaron el 40-39 al descanso.

Desgraciadamente, el arranque de la segunda mitad estaría marcado por la tercera falta de Johnson, quien tuvo que tomar un descanso forzado. Y se mantuvo la tónica anterior hasta que el Lobe acusó los daños colaterales de un arbitraje discutible: además de los efectos en el juego, en las cabezas. Caja Rioja sacó oro, pero no mucho, un 45-52 que obligó al reingreso de Stevie. Un triple de Herrero y la mole norteamericana marcaron la senda correcta entre, de nuevo, errores solo perdonables a estas alturas de la competición. Otra vez el aro estrechándose por momentos. Y la certeza de que la diferencia entre las dos plantillas, sea cual sea el resultado final del cruce, es de medio milímetro. Ayer, 59-59 al final del tercer cuarto.

Sin tregua ni perdón, dos triples seguidos, de Aranda y Andrews (entraron 7 de 23 intentos), parecieron mostrar la luz, pero los logroñeses reaccionar sin dar margen a los oscenses de paladear su máxima renta del encuentro, que fue de seis puntos. Caja Rioja se adelantó gracias a un parcial de 0-8, preludio de un tira y afloja en el que el Peñas tuvo un pelo más de cabeza fría. El Caja Rioja lo tuvo en la mano y ahora deberá lidiar con esa rémora psicológica. El Lobe buscará mañana el 2-0.

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